Agentes de Reconciliación en un Mundo Fracturado

El Secretariado para la Justicia y la Ecología de la Compañía de Jesús publica la más reciente edición de Promotio Iustitiae, la No. 124 dedicada a “La Reconciliación en un Mundo Fracturado.”

Las últimas dos Congregaciones han querido expresar nuestra misión por la fe y la justicia en clave de reconciliación. Reconciliación es un amplio concepto teológico que expresa la obra de Dios, que “nos reconcilió con él en Cristo y que nos confió el ministerio de la reconciliación. Pues por medio de Cristo Dios estaba reconciliando al mundo” (2 Cor 5, 18- 19).

Se trata de la tarea de restablecer relaciones justas con Dios, con los demás y con la creación (CG 35, d.3, n. 12). La reconciliación “se realiza en el Reino de justicia, paz e integridad de la creación” (CG 36, d. 1, n. 3). Consiste en establecer puentes en las tensiones que desgarran el tejido social de nuestras sociedades. Cobra especial relevancia en las fronteras donde se pone en juego la dignidad de las personas y donde se han quebrado las condiciones de una sociedad justa.

Tal como dice la última Congregación General: “Esta reconciliación es siempre obra de la justicia; una justicia discernida y formulada por las comunidades y contextos locales. En el centro de la obra de la reconciliación de Dios se encuentra la cruz de Cristo y también nuestra participación en ella. Esta misión puede conducir al conflicto y a la muerte, como lo hemos testimoniado en la vida de muchos de nuestros hermanos. Aunque hablamos de tres formas de reconciliación, en realidad, las tres son una única acción de Dios, interrelacionada e inseparable” (CG 36, d. 1, <n. 21).

Estamos llamados a ser agentes de reconciliación en un mundo fracturado. El presente número de Promotio Iustitiae recorre algunas de estas fracturas de nuestro mundo e ilumina qué significa trabajar en ellas desde la perspectiva de la reconciliación: fundamentalismo, conflictos políticos, migrantes y refugiados, los perdedores de la economía, las culturas indígenas… Cada autor, un especialista en el campo que aborda, ha tratado de mostrarnos el valor añadido que este trabajo por la reconciliación añade.

El resultado es una panorámica sobre la tarea de la reconciliación que nos puede ayudar a comprender mejor el alcance de la llamada de las dos últimas Congregaciones. Los artículos permiten descubrir nuevos aspectos de nuestro trabajo, enriquecen la dimensión de justicia que debe estar presente en todos nuestros ministerios y enraízan nuevamente la misión en sólidas bases de la Escritura. Confiamos que estos textos nos ayuden a seguir respondiendo cada día con más creatividad y profundidad a los retos de una fe que obra la justicia.

Fuente: CPAL Social 

«Migrar Supone un Desgarro»

Instancia de reflexión y diálogo sobre la interculturalidad dentro de la sociedad cordobesa, co-organizada por la Universidad Católica de Córdoba (UCC).

Marta Guerreño López, presidente de la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (UCIC), aseguró que la cultura se construye mediante la convivencia. Fue durante la Jornada de Reflexión sobre Interculturalidad, Integración y Ciudadanía. Fue un espacio de reflexión y diálogo sobre conceptos clave como la interculturalidad, la integración y la ciudadanía local, organizada en conjunto por el Concejo Deliberante, UCIC y la Universidad Católica de Córdoba (UCC)

«La cultura no se transmite genéticamente, sino mediante la convivencia». De esta manera expresó Marta Guerreño López, de la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (Ucic), de qué manera se interrelacionan las culturas, se integran y enriquecen.

En su exposición Marta Guerreño dejó en claro que para lograr una educación intercultural hay que tener en cuenta varios pilares fundamentales: la interacción entre dos o más culturas de un modo horizontal y sinérgico, donde no hay culturas superiores ni inferiores, donde prevalece la integración, la convivencia basada en el respeto a la diversidad y el enriquecimiento mutuo.

También señaló que es inevitable el desarrollo de conflictos, pero que se resuelven a través del respeto, el diálogo y la concertación.

Guerreño recalcó que la cultura no es homogénea sino que hay muchas subculturas, que no se trasmiten genéticamente, sino mediante la convivencia. Además, señaló que para que la interculturalidad sea efectiva es necesario que se cumplan tres actitudes básicas: la visión dinámica de las culturas, el convencimiento de que los vínculos cercanos sólo son posibles por medio de la comunicación y la conformación de una amplia ciudadanía donde exista la igualdad de derechos.

Subrayó, además, que las personas en proceso de adaptación a una nueva cultura a menudo se sienten solas y nostálgicas, ya que todavía no se han acostumbrado al nuevo ambiente y sólo conocen a gente con la que no están familiarizadas. Del mismo modo, la barrera del idioma puede convertirse suele ser un gran obstáculo en la creación de nuevas relaciones: lenguaje no sólo se refiere a lo lingüístico sino también al uso del espacio y el cuerpo, el tono de la conversación, matices lingüísticos o acentos.

“Migrar supone un desgarro. Eso lo sabemos todos los que dejamos nuestro país y nos instalamos en otro. Incluso si todo marcha sobre ruedas, debemos admitir que es un proceso complejo, donde el costo emocional a veces es elevado, aun si fue planeado concienzudamente, no resulta tan sencillo como lo esperábamos. Cuando nos mudamos de país cambiamos, además de la geografía, esas coordenadas que estructuraron y orientaron nuestra vida hasta el momento de nuestra partida. Así es, cambiamos de cultura. En cuanto empezamos a instalarnos en otro país comienza un camino de reajuste entre lo que sabemos y damos por sentado y ese modo distinto de hacer las cosas, las que predominan en nuestro nuevo hogar”, puntualizó la presidente de UCIC.

Y concluyó: «Adaptarse a una nueva cultura implica una sobrecarga, un esfuerzo extra. Algunas personas necesitan apoyo profesional. Porque hay que transformarse, por ello es importante gerenciar este proceso, un camino complejo pero gratificante. Hay muchas otras formas diferentes que pueden ayudarnos a crecer .Practicar la interculturalidad no es tarea fácil ni Imposible. No basta con querer, hay que capacitarse, aceptar, negociar y sobre todo respetar. Yo soy muy positiva, creo que vamos a comprender que una de las riquezas de este mundo es vivir en interculturalidad“.

Fuente: lavozonline

 

Comunicado de la Comisión Nacional de Pastoral Social

Comisión Nacional de Pastoral Social de Honduras se reunió los días 8 y 9 de agosto en el centro de Capacitación Raúl Corriveau de Caritas de Honduras. Estuvieron presentes representantes de las diócesis de Trujillo, Ceiba, Yoro, San Pedro Sula, Tegucigalpa y Choluteca; representantes de cuatro comisiones nacionales de pastoral del ámbimo social (Penitencieria, Salud, Programa Campaña Infantil y Caritas Honduras); y representantes de CONFEREH (Conferencia de Religiosos de Honduras).

Teniendo conocimiento de la polémica suscitada por la Rectora de la Universidad Nacional Autónoma Julieta Castellanos por sus injustos señalamientos y acusaciones contra el P. Ismael Moreno (P. Melo) y el ERIC-Radio Porgreso, nos sentimos preocupados y sorprendidos, y nos manifestamos en los siguientes términos:

Conocemos desde hace mucho tiempo la trayectora del ERIC y Radio Progreso, obras de apostolado social de la Compañía de Jesús en Honduras, y en particular de su Director el P. Melo, y valoramos profundamente sus aportes al conjunto de la sociedad hondureña y a la Iglesia en particular. Su mirada permanente a la realidad, sus análisis críticos e investigaciones de las tendencia sociales y políticas, sus confiables estudios y encuestas permanentes, sus diversas publicaciones, su acompañamiento a las problemáticas y luchas sociales que muchos medios silencian, sus escuelas de formación en diversas temáticas dirigidas a los jóvenes y líderes comunitarios, su visión de la realidad cargada de pasión y honestidad desde los principios del Evangelio de Jesús, su defensa de los derechos humanos, su preocupación permanente por el pueblo más pobre y oprimido por las clases dominantes de nuestro país, su anhelo de sembrar esperanza en una sociedad a la que han robado su dignidad. Todo esto y mucho más es un gran aporte para el trabajo pastoral encarnado que realiza la iglesia y en concreto la pastoral social, y un bien inestimable a muchos sectores de la sociedad que sueñan con “otra Honduras” sin corrupción e impunidad.

Nos extrañamos cuando escuchamos expresiones y opiniones dichas a la ligera, tal vez de manera emocional, por no saber encauzar la solución de problemas por las vías del auténtico diálogo realizado con transparencia, responsabilidad y honestidad. Responsabilizar a otros de los problemas que las autoridades universitarias han de solucionar no es camino para ninguna solución. Rechazamos que se siga el camino de la represión, la persecución y la criminalización de jóvenes estudiantes, en especial lamentamos la condena emitida el 7 de junio de 2017 contra tres estudiantes universitarios y nos preocupan las actitudes autoritarias que se perciben de parte de las autoridades universitarias. Nos preocupan las consecuencias que de todo esto se deriva para el proceso de formación de los estudiantes y sus familias y pedimos que se busquen las soluciones para recuperar el tiempo y no perder períodos académicos. Pedimos que se instalen los mecanismos adecuados de diálogo con todos los actores involucrados para una pronta y duradera solución para el bien de cada estudiante y de toda la sociedad hondureña que tanto espera de la máxima casa de estudios del país.

Finalmente hacemos nuestras las palabras del Papa Francisco en su exhortación apostólica “La Alegría del Evangelio” en el número 60 dice: “…las armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una “eduación” que los tranquilice y los convierta en seres domisticados e inofensevos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrución profundamente arraigada en muchos países -en sus gobiernos, empresarios e instituciones- cualquiera que sea la ideologia política de los gobernantes”.

Fuente: Jesuitas Centroamérica 

 

«No están solos»: Comunicado de Apoyo al ERIC / Radio Progreso

El Padre Roberto Jaramillo SJ, actual presidente de la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL), ha emitido un comunicado expresando su preocupación y apoyo por la situación de los trabajadores y colaboradores de ERIC y Radio Progreso.

Querido Ismael “Melo” Moreno y queridos compañeros y compañeras del ERIC / Radio Progreso. Saludos especiales.

 Desde hace mucho tiempo vivimos preocupados por su seguridad, pero alegres y entusiasmados por su testimonio profético y por su compromiso, que sentimos ES el de todos nosotros, en el servicio de la Fé que nos llama a vivir y defender la justicia y la verdad.

 Quiero manifestarles mi preocupación personal, y con ella la de todos los miembros y colaboradores de la CPAL, por la seguridad y la integridad de ustedes: compañeros compañeras apostólicos del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC) y los miembros de Radio Progreso en Honduras, y especialmente de nuestro querido hermano Padre Ismael Moreno Coto, S.J. Y junto con esa preocupación nuestro mayor cariño y apoyo.

 Lamentamos que en esa querida nación el binomio corrupción / impunidad, encarnado especialmente en el contubernio de grupos del poder político y las mafias del narcotráfico enquistadas en el Estado, hayan actuado en los últimos años con absoluta libertad cegando la vida de numerosos actividad sociales; caso emblemático sobre el cual aúno no se ha hecho justicia: el de Bertha Cáceres; pero con ella recordamos a Carlos, a Lesbia y a tantos otros.

 Delante de la creciente campaña de calumnias y desinformación lanzada contra los miembros del ERIC / Radio Progreso, y en particular las falsas acusaciones contra el Padre Ismael Moreno Coto, manipulando para ello situaciones de las cuales el actual gobierno es responsable (como la crisis de la educación pública) es necesario afirmar que:

  •  El ERIC / Radio Progreso es una obra apostólica típica y auténticamente jesuítica, en plena comunión con las orientaciones de la Compañía de Jesús y de la Iglesia, particularmente del Papa Francisco; cuentan con todo nuestro respaldo y apoyo. Les animamos y alentamos a mantenerse fieles y firmes en los principios básicos de la justicia, la verdad, la participación y la educación popular, la libertad de expresión, la democracia participativa, la igualdad y la fraternidad como verdadera y concreta expresión del amor de Dios por todos, y de la misericordia de Cristo. “Sólo el amor convierte en milagro el barro”.
  • Junto con ustedes, miembros y colaboradores de el ERIC / Radio Progreso, cuyo director y principal vocero es el P. Ismael Melo Coto, S.J., denunciamos la falta de garantías para que los críticos del presidente Juan Orlando Hernández puedan manifestarse con libertad en un clima de igualdad y verdadera democracia. Por eso responsabilizamos al gobierno de Honduras por la integridad de todos y cada uno de los miembros y colaboradores del EIRC / Radio Progreso y de sus familiares, de quienes nos sentimos preocupados, cercanos y solidarios.
  • Junto con la ONU, con los miembros del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y muchas organizaciones civiles de Noruega, Estados Unidos y otros países, así como otros organismos internacionales, manifestamos nuestra preocupación con la calidad de los procesos democráticos en Honduras, y exigimos al gobierno de Juan Orlando Hernández transparencia en los procesos políticos y electorales, así como el respeto absoluto de la vida, la integridad y la libertad de las personas, instituciones y organizaciones de la sociedad civil críticas de su gobierno.

Cuenten no sólo con nuestra amistad y nuestra oración, sino con todo nuestro apoyo para sumar nuestra voz a su voz profética denunciando la corrupción que asola ese querido país, con la seguridad de que –gracias a personas como ustedes, y todos los hombros y mujeres que trabajan por la democracia y la justicia– haya vida para todos y “vida en abundancia”. Que Dios los guíe, los fortalezca e inspire, y los bendiga.

Roberto Jaramillo SJ 

Fuente: CPAL SJ 

Educación para Adultos en la ‘Escuelita’ de los Gigantes

El viernes 5 de mayo comenzó a funcionar una propuesta de educación para adultos con modalidad semipresencial en la escuela Ntra. Sra. del Valle en Los Gigantes, Córdoba. Dicha institución es parte de la Fundación Manos Abiertas, que presta sus servicios en a través de diferentes obras que trabajan en todo el país para responder a distintas necesidades.

La ‘escuelita,’ como la apodan cariñosamente, viene ofreciendo la posibilidad de acceder a la educación a niños y adolescentes desde hace años. Ahora esa posibilidad se amplía a los mayores y ha sido recibida con gran emoción por parte de la comunidad. Para comenzar, se contó con más de 30 inscriptos, con ex alumnos, más jóvenes y hasta mayores de más de 70 años.

 

El Trabajo que No Educa y Refuerza la Pobreza

Aunque el trabajo infantil suene para muchos como una realidad perteneciente a otra época de la historia u otros lugares del mundo, lo cierto es que la problemática está latente en nuestro país y afecta las oportunidades y la vida de niños y adolescentes de todo el país.

En el marco del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, los gremios han alertado por el impacto en la escolarización.

La inspección al horno ladrillero llegó de imprevisto, como debe ser. No los esperaban y la mujer sentó a sus hijos alrededor suyo. Era una familia oriunda de Bolivia, los nenes no pasaban de los siete años y de las rodillas para abajo estaban tapados con un poncho. Después de resistir la negativa de la madre y hablarles en su lengua originaria, uno de los inspectores logró ver que debajo del poncho ocultaban una cruel postal del trabajo infantil: los pies desnudos y llenos de barro evidenciaban que los nenes habían estado trabajando en la fabricación de ladrillos. La escena tuvo lugar hace poco un horno ladrillero de la localidad santafesina de Recreo y permite ponerle rostro a la naturalización de que los chicos trabajen junto a los adultos. “Esos chicos que están ocho o diez horas en esos lugares después no están en la escuela”, señalan desde el Sindicato de Ladrilleros.

La Ctera, por su parte, advierte que los mayores niveles de trabajo infantil se siguen dando en el campo, pero que el que más cuesta detectar es el de los chicos que realizan tareas domésticas.

El trabajo infantil en las ladrilleras, uno de los sectores que presentan esta problemática

A mediados de mayo la ciudad de Santa Fe fue sede del lanzamiento de una campaña por la erradicación del trabajo infantil impulsada por la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (Uolra), en consonancia con una movida del sindicato a nivel nacional. “Nuestra preocupación es a raíz de que tenemos mucho trabajo infantil en las ladrilleras”, admite Ramón Romero, delegado normalizador en Santa Fe de la Uolra.

Un estudio cualitativo realizado por el Ministerio de Trabajo provincial da cuenta que “la fabricación artesanal de ladrillos con presencia de población infantil se realiza bajo la modalidad de emprendimiento familiar de uno o varios hogares asociados”, donde según algunos relatos recabados, los niños realizan estas tareas en contraturno a la escolaridad obligatoria. Y describe que entre otras labores, los chicos ayudan en la carga y descarga de la leña para los hornos, preparan la mezcla para elaborar los ladrillos o directamente se encargan de acomodar los ladrillos en las “canchas”.

Reconquista, Avellaneda, Esperanza, Monte Vera y Recreo son algunas de las localidades que menciona el dirigente gremial donde han encontrado chicos explotados laboralmente. Destaca ante estos casos el compromiso por parte del Ministerio de Trabajo provincial para dar respuestas a las familias, ya sea mediante becas o la compra de útiles y bicicletas. La provincia cuenta también con más de 30 Centros de Cuidado Infantil en distintas localidades “para prevenir el trabajo infantil doméstico y/o peligroso y las peores formas de trabajo adolescente, en ámbitos urbanos y rurales”, tal como describe el sitio oficial del gobierno santafesino. Santa Fe tiene además una Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti), conformada por organismos del Estado provincial y municipal, gremios, empresas y cámaras de empleadores; y ONGs.

De todas maneras, Romero advierte que en muchos casos falta un mayor compromiso de las comunas, tanto para erradicar el trabajo infantil como el empleo precario en el sector. “En los lugares donde llegamos como gremio las personas trabajan ocho horas, pero donde no hemos llegado trabajan hasta doce horas. Hasta que no les rindan a ellos no dejan de trabajar y el patrón los explota. A veces llegás a las ocho de la noche, como nos ha tocado ver en algunos hornos, y los chicos están ayudando a los padres a apilar los ladrillos. Y esos chicos a veces no están yendo a la escuela”.

El campo sigue siendo uno de los sectores que registra altos niveles de trabajo infantil.

Oportunidades

“Trabajo infantil: la única oportunidad es la escuela” es el nombre del material realizado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), para alertar sobre esta problemática. Allí aclaran: “Se entiende por trabajo infantil a toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por niñas y niños, por debajo de la edad mínima de admisión al empleo o trabajo, que no han finalizado la escolaridad obligatoria o que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso”.

El material —que año a año el gremio docente actualiza con nuevos aportes— destaca la importancia de “garantizar la educación como respuesta adecuada para erradicar el trabajo infantil”. Viviana Doval, quien es una de las referentes de Ctera en la temática, advierte que pese a todos los avances y mayores niveles de concientización social, “nunca se termina de hacer campaña para visibilizar y sensibilizar el tema”. En uno de sus párrafos, el documento de Ctera afirma que “una sociedad con trabajo infantil refuerza y multiplica la pobreza”.

Por tratarse de una problemática compleja, Doval propone abordarlo de forma integral, entendiendo el entramado social que se teje detrás del niño o adolescente que trabaja. Y aclara: “Si bien tenemos una legislación fantástica que hasta lo considera delito, no se puede solo denunciar que un chico está trabajando sin darle una solución integral a su familia”.

A la hora de describir los sectores más problemáticos, admite que el sector rural es donde detectan más casos de trabajo infantil. “Si bien —explica— cuando hay políticas de tinte neoliberal también en las ciudades van apareciendo más casos, sigue siendo el campo donde hay más”. Agrega que “mientras exista el pago a destajo es muy difícil sacar a los chicos de la situación de trabajo o de estar con sus padres en el lugar donde se trabaja, porque algunos viven ahí”.

Doval alerta también sobre los peligros de naturalizar el trabajo de niños, niñas y adolescentes bajo el concepto de que de esa forma van “aprendiendo el oficio de sus padres”. Al respecto, sostiene que es una línea muy delgada entre las pautas culturales y el trabajo infantil en sí: “Una cosa es aprendizaje que ocasionalmente un chico lo haga para ir aprendiendo el oficio. Y otra es que todos los días se tenga que levantar a las 4 de la mañana para largar los animales, ir a la escuela y a la vuelta hacer otras tareas”.

Pero si el más visible es el trabajo en actividades como las cosechas en el campo o los chicos que piden monedas en las esquina de las ciudades, para la representante de Ctera el más invisibilizado es quizás el empleo de niños en tareas domésticas. “Podés tener fiscalización para el trabajo infantil en todas las áreas, pero no podés ingresar a una casa a ver si el chico trabaja o no. Ahí volvemos al hilo tan delgado entre el aprendizaje y el trabajo. Porque no está mal que el chico colabore, haga la cama y ponga la mesa. Pero otra cosa es que haga todos los trabajos domésticos, que quede al cuidado de sus hermanitos y por eso no tener tiempo para ir a la escuela”, apunta Doval.

Precisamente en uno de los apartados del material de Ctera se abordan las consecuencias del trabajo infantil en el trayecto escolar de los niños y niñas. Que van desde el ausentismo y el bajo rendimiento al abandono de la escuela. En el texto de Ctera se destaca que solo uno de cuatro chicos y adolescentes que trabajan terminan la escuela obligatoria a término.

Doval agrega que en el caso del empleo doméstico, las más golpeadas por el trabajo infantil son las nenas y adolescentes, que se quedan en la casa para cocinar, cuidar a sus hermanitos, lavar y cumplir tareas que a la larga las obligan a dejar la escuela o evidenciar una merma en su rendimiento. El documento de Ctera alerta que “el trabajo infantil es causa de pobreza, ya que los niños que trabajan y abandonan la escuela seguirán siendo pobres”.

Fuente: CPAL Social

 

Un Día en la Obra de San José

Compartimos una nota publicada en diario Clarín sobre la Obra de San José, una de las obras sociales pertenecientes a la Compañía de Jesús en Argentina y Uruguay, en la ciudad de Buenos Aires.

Algo más que asistencia. Unas 200 personas por día buscan refugio y comida en la Obra de San José. Aquí, algunas de esas historias de dolor y superación. En la Obra San José, del barrio de Balvanera, se brinda día y noche atención psico-social y espiritual.

Un hombre cruza, apurado, la puerta de chapa colorida y algo despintada de Rincón 675, ciudad de Buenos Aires. Carga un bolso de mano del que se asoman algunas herramientas. Desborda de pelo, blanco impoluto desde la cabeza hasta la barba, lleva unas bermudas color beige algo manchadas, una remera y unas ojotas. Entra con actitud segura y, como al pasar, comenta al aire algo sobre el acto del día anterior con la presencia del presidente Macri. Pasa, hace el comentario, y se va caminando como quien tiene su cabeza en asuntos serios, o se le enfría el mate cocido. “Ese era el que le soldaba las lanchas a Scioli”, dice Luis, uno de los dos porteros de la Obra San José.

Son las 7.40 de la mañana de un día hábil y la siguiente persona en acercarse viene vociferando desde unos cincuenta metros sobre la idea de casarse, sobre por qué no casarse, y le dice a la mujer que está parada en la puerta si por casualidad está disponible. “A este, la mamá le gira plata desde Suiza. Se la fuma en drogas”, informa Luis. El joven, barba de días, pantalón de jean que cae por debajo de la cintura, se rasca los brazos con énfasis y va para adentro. Casi pisándole los talones entra una mujer arrastrando un changuito y detrás dos hombres, uno de rulos, el otro de pelo algo desgreñado, con el aroma de quien ha pasado días sin bañarse. Luis dispara: “Estos son del vino”.

En el frente una placa de acrílico dice: “Obra de San José. Atención psico-social y espiritual. Compañía de Jesús. www.obrasdesanjose.org.ar”. Adentro, un par de voluntarios de pantalón caqui y camisa a cuadros o a rayas, dejan en las mesas de plástico bandejas con pan, fuentes con magdalenas, jarras de leche y mate cocido. No hay demasiado diálogo. Las engullen las 80 personas que se acercaron a desayunar en el primer turno (el segundo empieza 8.45 y habrá otras 80) que son los desclasados, aquellos que se quedaron afuera del sistema, que viven en la calle o en algún hotel gracias a un subsidio del Estado y están luchando -o no- por volver a entrar.

Mientras revuelve las dos ollas de 50 litros Luis, 49, ex empleado gastronómico, muchos años en situación de calle y ahora en usufructo del cuarto de un estacionamiento, sonríe con su piel arrugadísima y sus pómulos salidos. Su historia es un hilo embrollado que va desde su nacimiento en Tucumán, el trabajo en negro como ayudante de cocina, el desempleo en 2001, los trabajos esporádicos en limpieza, hasta el actual desfilar por instituciones asistenciales. Hace tres años es el encargado de preparar el desayuno, un trabajo por el que cobra un viático. Dice que viene para “aprender cosas de los voluntarios” porque conversar, contarse sus historias le hace bien, y lo ayuda a “entretener su mente”, algo perdida después de un golpe fuerte hace meses.

Lo que más la maravilla a Aracely Baenninger, la primera coordinadora mujer y laica en los 27 años de la institución después de una seguidilla de curas, es que al preguntarle cómo están, estas personas al borde del abismo responden que bien, o que muy bien, que gracias y hasta sonríen. Algunos ya están anestesiados e “inmóviles” en su situación. Otros sufren y sienten que se cayeron al subsuelo, saben que allí, cada paso es un Everest. Pero igual están agradecidos. Por eso los logros se miden en centímetros: hacer el documento, o un currículum, tramitar un subsidio habitacional para poder pagar el hotel, empezar terapia o un taller de escritura les puede llevar meses, años; un click interior lento, porque viene acompañado de una situación emocional de derrota. Y por eso, ahí adentro, entre quienes se sostienen y sostienen a otros, cada centímetro se festeja como un kilómetro.

Desde hace cuatro o cinco años, la edad de las personas que llegan en busca de cobijo a la Obra San José bajó estrepitosamente; la mayoría de los jóvenes son adictos a las drogas. Algunos piden llorando, por favor, que los internen. Al frente de lo que llaman el “kiosco” se hace una fila. Un hombre se asoma y pide desodorante. Se abre la campera, descarga el aerosol debajo de sus axilas, sobre su remera, devuelve el tubo y sigue viaje. Detrás otro pide un pedacito de jabón, otro papel higiénico y otro una maquinita de afeitar, que son como las monedas de oro del rey Midas. Hoy las duchas son para las mujeres. Ellas piden toallas y shampoo.

En una de las paredes color maíz de este galpón con techo de chapa están colgadas las reglas de convivencia. No hay policías ni guardias privados y el orden lo cuidan entre todos. Alguna vez Leo, el otro portero, ha tenido que sacar a los empujones a alguno que por alguna pelea desenvainó un cuchillo. El lugar, sin embargo, se destaca por su tranquilidad y por la calidad de la comida. En el piso de arriba Félix, el panadero, hace pan, pasta frola, bay biscuits, alfajores. En la Obra no hay sistema de admisión. Para desayunar o bañarse sólo se les pide que sean mayores de 18 años y que adentro “no alcohol, no drogas, no peleas”.

Después, si quieren acceder a los talleres o a la ropa sí, tienen que hablar con una asistente social. Unos 50 voluntarios, ocho personas del staff, donaciones de padres y egresados del Colegio El Salvador, un torneo de golf, dos ferias de venta de ropa usada, raciones de comida y docentes del Gobierno de la Ciudad y de la Fundación Educando mantienen vivo este lugar que ocupa un pedacito de Balvanera, el refugio de los que necesitan un empujón, para sobrevivir o salir a flote.

Fuente: Clarín.com

Talleres en Zonas Veredales acompañan Procesos de Paz en Colombia

Durante el mes de Junio se realizaron 9 talleres en ciudadanía y democracia en las Zonas Veredales de Colombia, con la intención de acompañar los procesos de paz que se llevan a cabo en dicho país. Julio Villavicencio sj, estudiante argentino de Teología, comparte su trabajo en esta experiencia.

Un equipo integrado por profesionales de la ESAP, profesionales del SJR, investigadores del Cinep/PPP y el equipo pedagógico de las FARC tendrá encuentros en las diferentes Zonas para trabajar con las personas asistentes los siguientes temas: participación ciudadana, Estado social y democrático de Derecho, defensa de los Derechos Humanos y solución pacífica de los conflictos. El objetivo principal de los talleres es aportar herramientas para la integración territorial. En ese sentido, existe un componente de Reconciliación que se trabaja durante los tres días que dura el taller.

Los equipos facilitadores están conformados por seis personas de las diferentes organizaciones. Y los participantes son treinta por parte de las zonas veredales y 10 por parte de la comunidad.

El diseño de los talleres se ha realizado en conjunto con el comité pedagógico de las FARC y pretende configurarse como un ejercicio participativo en donde el diálogo de saberes permita potenciar conocimiento y competencias de los y las participantes a los talleres para transitar hacia la integración de los territorios.Este diálogo de saberes se ha centrado en los siguientes temas: arquitectura constitucional, comprensión de los DD.HH y los mecanismos para su protección, mecanismos de participación y mecanismos alternativos de resolución de conflictos.

Además de seguir una ruta temática, los facilitadores diseñaron una ruta metodológica que permite ilustrar cada una de las actividades que realizarán en cada tema. Los participantes tendrán la oportunidad de establecer un diálogo sobre sus experiencias previas y posteriores a la exposición teórica de los temas y adentrarse en la comprensión de lo masculino y lo femenino en el abordaje que hacen de cada uno.

Mi Experiencia en las FARC-EPC

Julio Villavicencio, S.J., nos cuenta su experiencia de apostolado con el SJR en el tema de reconciliación trabajado con las FARC- EP, en el marco del Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno de Colombia y este grupo subversivo.

Mi nombre es Julio Villavicencio, soy jesuita hace 12 años. Actualmente estoy estudiando teología y una maestría en Filosofía en Bogotá, Colombia. Desde que llegué a Colombia comencé mi apostolado en el Servicio Jesuita a Refugiados de América Latina y el Caribe (SJR-LAC), que tiene su sede en esta ciudad. Dado que en Colombia se ha vivido una guerra interna durante los últimos 53 años, este conflicto armado ha dejado una gran herida en el tejido social y aproximadamente 8 millones de víctimas. Entre los crímenes que han padecido las víctimas se cuentan: desplazamiento forzado, homicidio, mutilaciones por minas, secuestro, tortura, reclutamiento de menores, despojo de tierras, agresión sexual, amenazas y atentados, desaparición forzada y robo de bienes.

Debido a este panorama y frente a los Acuerdos de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias-Ejército del Pueblo (FARC- EP), la Compañía de Jesús a través del SJR, ha visto la necesidad urgente de comenzar una línea de trabajo en Reconciliación. Es en esta línea en la cual la Compañía me ha ido formando desde el 2015.

En los últimos meses se ha visto necesario realizar esta actividad también desde el lado las FARC- EP, y es este el trabajo que he venido haciendo en el último mes. Es sobre esta experiencia que me gustaría compartir con ustedes. Esta ha sido tanto a nivel personal, espiritual y académico muy desafiante e impresionante para mí.

La misión está integrada por el CINEP (Centro de Investigación y Educación Popular) de la Compañía de Jesús, la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) del Estado colombiano y el SJR. La temática a desarrollar es Democracia y Ciudadanía, con un enfoque en reconciliación. La metodología es a manera de taller con una pedagogía popular muy fuerte, donde se van visitando los campamentos de la guerrilla y se trabaja durante tres días en cada uno.

La reconciliación es trabajada desde la transformación de las relaciones, con el objetivo de elaborar relaciones justas. De este modo construir un panorama en una primera instancia de tolerancia, capaz de convivir en las diferencias sin necesidad de apelar a la violencia armada. Es la construcción de la paz desde procesos de transformación que van atravesando los niveles personales, interpersonales, grupales, socio-políticos, espirituales y finalmente, un nivel que tiene que ver con nuestra relación con la Creación.

Como jesuita el poder desplegar una de las misiones que Ignacio deseó para nosotros, como es la “reconciliación de los desavenidos”, me ha hecho sentir muy fuerte la misión de la Compañía, el compromiso de los compañeros jesuitas que están comprometidos con esto y el valor de creer en el Reino de Dios más que nunca donde ha habido tanto dolor y odio. El poder del Evangelio trabajado desde categorías políticas y sociales como son ciudadanía, democracia y reconciliación.

 Fuente: www.cinep.org 

CIE: Acompañar a Personas Sin Libertad

El trabajo del Servicio Jesuita a Refugiados en España, una tarea cada vez más compleja y más necesaria en todo el mundo.

Uno de los criterios que San Ignacio señala en las Constituciones de la Compañía para elegir la misión de los jesuitas es ir a donde otros no llegan. Ya en 1980 el entonces Superior General, Pedro Arrupe SJ, fundó el Servicio Jesuita a los Refugiados, una obra para atender a las personas que se ven obligadas a dejar sus hogares en busca de una vida digna. Desde entonces el drama de la movilidad humana no ha dejado de aumentar.

En esta línea de misión, desde hace 8 años, la Compañía de Jesús en España está presente en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Por supuesto, no somos los únicos, y otras instituciones –civiles y de iglesia, como Karibu o SOS Racismo- también trabajan en la misma línea. Pero la realidad es que los CIE siguen siendo una realidad demasiado oculta, y todo lo que contribuya a poner luz sobre su existencia y sus límites es hoy muy necesario. Jesuitas y personas vinculadas a las distintas obras del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) acuden con regularidad a los CIE de Madrid (a través de Pueblos Unidos) , Barcelona (Migra Studium) , Valencia (SJM), y Tarifa y Algeciras (a través de la Asociación Claver de Sevilla).

Los CIE son lugares donde se priva de libertad a personas extranjeras en situación irregular que van a ser expulsadas del territorio nacional; en teoría no son ni deberían ser cárceles, centros de acogida o centros de estancia temporal. Sin embargo, a veces parecen cárceles, se utilizan como centros de acogida, y la duración excesiva de las estancias hace que la línea entre el CIE y la estancia temporal sea, cuando menos, difusa. Además, si el fin de estos centros es la expulsión, hay dos elementos muy cuestionables. El primero, el mismo concepto de “gente expulsable”, muy problemático desde un punto de vista ético. El segundo, el hecho es que en 2016 solo se expulsó al 29% de los detenidos muestra que los CIE no se están utilizando para lo que eran. Son estructuras opacas, en las que en muchas ocasiones se vulneran derechos básicos y que además son manifiestamente ineficientes.

¿Qué hacen los jesuitas en los CIE? Por un lado tratan de responder a las necesidades más básicas de los internos: ponerles en contacto con sus familias o sus abogados, asesorarles jurídicamente, cubrir necesidades básicas como ropa, escucharles, atenderles pastoralmente, etc.

Por otro lado, realizan una labor de incidencia, de denuncia de las injusticias observadas y de sensibilización de la sociedad española para cambiar estas estructuras injustas. A lo largo de los años se han ido viendo progresos fruto de esta labor de incidencia, como la mejora de las condiciones y derechos de los internos, pero aún queda mucho camino por recorrer hasta el cierre definitivo de los CIE. Una de las concreciones de esta incidencia es el informe sobre los CIE en España que elaboran los jesuitas cada año. El de este año se ha presentado en Madrid ante la Defensora del Pueblo este jueves 8 de junio y se presentará en Barcelona el 15 de junio.

Fuente: Ser Jesuita

 

América Latina es la Región más Desigual en la Distribución de la Tierra

América Latina es el continente con mayor desigualdad en la distribución de la propiedad de la tierra. Estadísticas que están en consonancia con otras desigualdades que atraviesan toda la región.

Mejorar el reconocimiento de los derechos de tenencia de la tierra y su distribución es un paso necesario para erradicar el hambre y avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe, señaló la FAO.

La región tiene la distribución de tierras más desigual de todo el planeta: el coeficiente de Gini –que mide la desigualdad y donde 0 es a igualdad perfecta y 1 la desigualdad perfecta– aplicado a la distribución de la tierra en la región como un todo alcanza 0,79, superando ampliamente a Europa (0,57), África (0,56) y Asia (0,55).

En América del Sur la desigualdad es aún mayor que el promedio regional (alcanzando un coeficiente Gini de 0,85), mientras que en América Central es levemente inferior al promedio, con un coeficiente de 0,75.

Un informe de la organización humanitaria OXFAM, publicado a fines del año pasado, señala que el uno por ciento de las unidades productivas de América Latina concentra más de la mitad de las tierras agrícolas.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), mejorar la gobernanza de la tenencia de la tierra, los bosques y la pesca y enfrentar la creciente concentración de tierras es un aspecto fundamental para reducir la pobreza rural y cuidar los recursos naturales.

Aumenta la concentración de la tierra

Aurélie Brès, oficial de Tenencia de Tierras y de Recursos Naturales de la FAO, advirtió que la tierra en manos de pequeños propietarios ha sufrido una disminución importante, situación que afecta especialmente a las mujeres, que solo poseen ocho por ciento de las tierras en Guatemala y 31 por ciento en Perú, tierras que suelen ser de menor tamaño y calidad de las que poseen los hombres.

La mala distribución de las tierras ha crecido tras las diversas reformas agrarias en los distintos países, que promovieron importantes inversiones en la región a través de pools de siembra, arriendos anuales de grandes extensiones o compras de terrenos.

Además, se estima que 23 por ciento de las tierras de América Latina son manejadas o están en manos de pueblos indígenas. Si bien el reconocimiento de sus derechos ha mejorado en los últimos veinte años, especialmente en el caso de los bosques de la región, aún se deben dar importantes pasos para mejorar su tenencia de la tierra.

La FAO está apoyando a los países de la región a implementar las Directrices Voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria (DVGT), aprobadas por los países hace cinco años atrás, un instrumento busca asegurar la participación de todas las partes involucradas en la gobernanza de la tenencia.

Fuente: CPAL Social