Para la Paz Estamos Listos… ¡Ya!

Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en Latinoamérica y el Caribe llama a los gobiernos a tomar acciones concretas y dentro de un corto plazo con el objetivo de acabar con el reclutamiento de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en las fronteras de Colombia con Ecuador y Venezuela.

El Servicio Jesuita a Refugiados en su misión de “Acompañar, Servir y Defender” a la población víctima de desplazamiento forzado en Colombia y a la población solicitante de refugio en Venezuela, Ecuador y México, hace un llamado para visibilizar la preocupante situación de los Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes- NNAJ en las fronteras y se garantice la debida protección por parte de los Estados para la no vinculación, reclutamiento y uso a dinámicas de violencia principalmente en estas zonas.

Consideramos relevante poner especial atención en las fronteras de Colombia con Ecuador y Venezuela, pues persiste un flujo crítico de NNAJ que migran forzadamente a estas zonas junto a sus familias buscando protección, inclusión y acceso a garantías de Derechos, en muchas ocasiones a causa de la amenaza de reclutamiento o vinculación. No obstante, estas zonas se caracterizan por la falta de servicios e infraestructura suficientes, a lo que se suma el persistente conflicto colombiano que ha trascendido a los demás países, afectando directamente a los NNAJ.

Así mismo, la situación de los NNAJ que vienen migrando de manera forzada desde Centroamérica representa un desafío en materia de derechos humanos, pues en países de origen como Honduras, Guatemala, El Salvador, la violencia generalizada, la falta de oportunidades de acceso a la educación, acceso a servicios médicos, oportunidades de empleo, entre otras, obligan a los NNAJ y/o a sus padres a migrar. Las dificultades persisten durante su tránsito hacia Estados Unidos o México, en donde muchas veces son víctimas de discriminación, exclusión social, extorsiones y violencia por parte de actores gubernamentales o carteles criminales.

En ese sentido, desde hace 15 años, el 12 de febrero diferentes organizaciones y personas a nivel mundial, conmemoran la firma del Protocolo Facultativo relativo a la participación de los niños niñas y adolescentes- NNA en los conflictos armados, a través del “Día de las Manos Rojas”, el cual es una expresión y exigencia para que se detenga el uso, vinculación y reclutamiento de esta población vulnerable en la guerra, a la vez que es un llamado a la toma de acciones concretas y eficaces por parte de los Estados para que garanticen los Derechos de todos los NNA.

La necesidad de llegar a un acuerdo

Por ello, hacemos un llamado de atención sobre aquellos acuerdos binacionales entre los gobiernos o iniciativas que potencian los factores de riesgo de reclutamiento, uso y vinculación de NNAJ a dinámicas asociadas al conflicto o a la vinculación a grupos del crimen organizado, especialmente, para que se trabaje sobre las brechas legislativas existentes y los vacíos de protección para lograr mejores condiciones que permitan la debida restitución de los derechos los NNAJ en la región.

Igualmente, alentamos a los gobiernos y a la sociedad civil a analizar estos viejos y desatendidos desafíos humanitarios en la región fronteriza, generando espacios para la construcción de acciones de prevención y protección binacionales, prestando mayor atención en medio de la alta y desorganizada migración mixta, pues al no tener la atención requerida, expone mucho más a los NNAJ, mujeres y sus familias.

Consideramos necesario que los países de origen aborden las causas de la migración mejorando la calidad de vida de los niños y sus familias e intente eliminar las desigualdades que causan la violencia; de modo que, tanto gobiernos como asociados, garanticen que los derechos de los niños migrantes sean respetados a lo largo de todo el viaje.

Fuente: CPAL Social

Refugiados: una Segunda Oportunidad en el “Fin del Mundo”

En dirección contraria a las tendencias mundiales de ‘cerrar las fronteras’, la provincia de San Luis, Argentina, abre sus puertas para recibir a refugiados provenientes de Siria.

Como hace más de un siglo, Argentina puede convertirse de nuevo en el sueño de una segunda vida para quien se ve obligado a abandonar su país. En el país del Papa, una provincia situada a los pies de la Cordillera de los Andes, ha decidido seguir el ejemplo de Francisco y se ha convertido en entidad «llamante” de refugiados. Ya recibió a dos, y espera acoger muchos más. El gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saa, reveló el impacto de este gesto de solidaridad y las vicisitudes para concretarlo.

Lana tiene 26 años, Majb 30. Ella es artista plástica, él chef. Llegaron a San Luis el pasado 7 de febrero y fueron acogidos con sorprendente entusiasmo. Ahora residen en las instalaciones de la Universidad de La Punta, a 25 kilómetros al norte de la capital de la provincia. Les ofrecieron instalarse en un departamento similar al que utilizan los estudiantes.

En entrevista con el Vatican Insider, Rodríguez Saa explicó que para recibir a los refugiados la provincia que gobierna se ha convertido en entidad «llamante” o de acogida, lo cual le otorga un estatus especial reconocido por el Ministerio de Relaciones Exteriores y facilita su inserción como parte de un corredor humanitario.

“Esto ha generado mucha tranquilidad en la gente de San Luis que no ve todos esos estigmas que quieren poner sobre los refugiados, que son peligrosos, nada de esto. Todo ha sido desmentido por la realidad y se ha visto que se trata de que los refugiados son nuestros hermanos, es una acción solidaria muy hermosa”, explicó. .

Los sirio-libaneses son una comunidad numerosa en territorio argentino. Por eso no resulta casual que los refugiados hayan sido invitados inmediatamente a compartir el pan y la sal con sus lejanos «connacionales». Ella ya visitó a varios artistas locales y con ellos volvió a pintar. “Se ve que estaba bloqueada por los horrores de la guerra, recuperó la libertad espiritual. Hay que tener mucha paciencia, puede durar un año, dos o más, pero vamos a trabajar conteniéndolos para que se integren”, confió el gobernador.

Ese detalle, aparentemente pequeño, demuestra la complejidad que implica la recepción de los refugiados. No se trata sólo de permitirles entrar en el país. Se deben cumplir una serie de requisitos legales y judiciales. Una vez en su nuevo destino, resulta un desafío para la comunidad pasar del entusiasmo inicial (si es que lo hay) a la verdadera integración.

Aunque el gobernador calculó que su provincia puede acoger hasta 300 refugiados, aún no sabe cuántos llegarán. Entre otras cosas porque dentro de sus desgracias, estas personas pueden elegir entre varios destinos. Él mismo reconoció que la cifra “es insignificante” comparados con los millones de desplazados forzosos en el mundo. Pero cuenta con el efecto contagio.

La disposición de San Luis parece, más bien, una excepción. La tendencia en muchos países es justamente la contraria: cerrar las fronteras y alzar muros. Pero eso no parece preocuparle a Rodríguez Saa. «Si es impopular (la decisión de acoger refugiados) yo no tengo problema. Si es popular o impopular yo creo que estamos haciendo lo correcto. Yo no lo mido así, si es impopular, pero estoy haciendo lo correcto, perderé las elecciones pero yo quiero hacer lo correcto», afirmó.

«Cuando un líder universal como el Papa Francisco coloca este tema entre sus prioridades la gente se preocupa, lo mira y se da cuenta que es una tragedia de una magnitud nunca vista. Son millones de refugiados en condiciones infrahumanas que sufren persecuciones, hambre y guerra. Este horror, producido por el mismo hombre, por la intolerancia y la locura, genera en poblaciones enormes situaciones desesperantes y la solidaridad humana tiene que acudir a eso», apuntó.

Fuente: CPAL SJ

Ignacio Martín-Baró SJ, Espiritualidad y Justicia Liberadora

Un artículo escrito en memoria y sentido homenaje al jesuita Ignacio Martín-Baró, S.J., Ignacio Ellacuría, S.J. y los otros 4 compañeros jesuitas que fueron asesinados, debido a su compromiso por la justicia y los derechos humanos en el aniversario de su martirio.

La experiencia Religiosa desde la psicología Social de Martín Baró

Desde la psicología social de Martín-Baró, podemos estudiar como la experiencia religiosa nos puede llevar hacia la deshumanización y la alienación, o a la responsabilidad y compromiso liberador con los pobres de la tierra. Ciertamente, la religión y la fe han podido ser utilizadas, manipuladas para proteger el des-orden injusto establecido, los privilegios e intereses de los poderosos y enriquecidos, al servicio del poder y la riqueza. Pero, no tiene que ser necesariamente así, sino que la experiencia religiosa se manifiesta con un carácter social, comprometido y liberador.

Martín-Baró conoció, reflexionó y vivió el testimonio de fe y de justicia liberadora con los pobres, tal como se empezó a manifestar desde la iglesia latinoamericana en la década de los 60 del siglo pasado. Con las comunidades eclesiales de base, sus espiritualidades y teologías liberadoras, las Conferencias Episcopales de Medellín y Puebla, con Obispos como Helder Cámara, Leonidas Proaño o Mons. Romero. Éste último, Arzobispo del Salvador con el que colaboraron estrechamente los jesuitas de la UCA, también fue asesinado en 1980 por su defensa de la vida, dignidad y derechos de los pueblos y de los pobres. Nacho estudió y expuso a Mons. Romero, recientemente beatificado por el Papa Francisco, como uno de los símbolos de una fe liberadora y comprometida por la solidaridad y la justicia con los pobres.

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De esta forma, toda esta experiencia de la iglesia latinoamericana con testigos de la talla de Mons. Romero, los jesuitas mártires de la UCA u otros como Rutilio Grande SJ, Luis Espinal SJ, etc. nos muestran a una iglesia de la misericordia y compasión. Una iglesia pobre con los pobres, en salida hacia las periferias para la promoción de la justicia y de la fraternidad solidaria. Una iglesia y un Dios de la vida frente a los ídolos de muerte como son el poder, la riqueza, las guerras y violencias que generan víctimas y pobres.

Es una renovada forma de conocimiento y de experiencia humana, espiritual que desde la centralidad u opción por (justicia con) los pobres, nos abre a la vida, al desarrollo integral y a la esperanza. Los pobres, excluidos y víctimas nos desvelan la desigualdad e injusticias de las relaciones humanas y de las estructuras sociales, de los sistemas políticos y económicos. No hay verdadero progreso ni auténtico desarrollo, y no se cumplen los derechos humanos, cuando las necesidades vitales de los pueblos y pobres no encuentran respuestas. La historización de la democracia, del bien común o de los derechos humanos nos muestran la verdad real que, en la vida y realidad histórica, no se respetan ni cumplen: el ser sujetos protagonistas de la realidad social, pública y política; unas condicione sociales dignas y justas que permitan el desarrollo integral de los pueblos; los derechos esenciales como la alimentación, la educación, la sanidad, la vivienda, un trabajo digno….

Una experiencia de Fe que mueve al compromiso

Ilustración-IMBLa verdad de la vida y de la realidad se nos revela en el signo permanente de los pueblos crucificados por el mal e injusticia. La luz de la vida y la verdad es aprisionada por la injusticia u opresión, como padecen los pueblos y pobres, y es encubierta por la mentira. De lo que se trata es de desenmascarar a la mentira que encubre y justifica la desigualdad e injusticia que sufren los pobres, de la desideologización de la realidad y de la fe que mantiene o ampara esta dominación injusta.

De tal forma, Martín-Baró nos señalaba toda una psicología y espiritualidad de la esperanza en donde los pobres se convierten en sujetos transformadores de la realidad social e histórica. Lo establecido o el presente del mal e injusticia no es la única realidad cierta, sino que es posible otra realidad y un futuro en el que se promuevan todas las capacidades y potencialidades de las personas. Y para todo ello, tenemos que rescatar la memoria de los pueblos, sus historias, tradiciones y acontecimientos emancipadores, sus valores y virtudes que les han posibilitado llevar adelante una vida solidaria, luchadora y liberadora. Hay que promover la organización de las comunidades y de los pueblos, encarnarnos y comprometernos en aquellos movimientos u organizaciones que promuevan la justicia y los derechos humanos.

En esta línea, hay que promocionar una concientización y valoración crítica de la realidad, en ser actores de la praxis transformadora de la opresión e injusticia. Con una educación liberadora e integral que impulsen esta justicia y protagonismo de los pobres de la tierra, esta transformación de las relaciones y estructuras dominadoras e injustas. De tal forma que la civilización del capital, con sus dinámicas de acumulación y del beneficio como motor de la historia, deje el paso a la del trabajo y la dignidad. Al servicio de las necesidades de las mayorías populares y empobrecidas. Y a la civilización de la riqueza, del ser rico y del tener-poseer, se oponga la de la pobreza, la solidaridad como sentido de la historia y realización de la felicidad en el compartir la vida, los bienes y las luchas liberadoras con los pobres de la tierra.

Este legado de Martín-Baró, Ellacuría y todos estos testigos resuena aún en lo más profundo de la conciencia, clama en la memoria de las víctimas y mártires por la justicia. Nos convoca a hacernos cargo, cargar y encargarse de la realidad con una ciencia con conciencia, con una sabiduría y verdad desde la pobreza solidaria en la promoción de la justicia liberadora con los pobres. La vida es para gastarla por los demás, como Jesús, para dar vida en plenitud en el Dios de la vida.

Fuente: CPAL Social

ImPACtando: Síntesis de las 3 primeras prioridades del PAC

La semana pasada, jesuitas de todo América Latina y el Caribe estuvieron reunidos en Perú, para revisar y re-lanzar su Proyecto Apostólico Común (PAC). Compartimos aquí el resumen de la discusión sobre las tres primeras prioridades del PAC.

Prioridad 1: Cercanía y Compromiso con quienes viven en la frontera de la exclusión

¿De qué manera se hace visible esta prioridad? Al finalizar las discusiones en torno a esta temática, se elaboró un documento resumen que refleja cómo se ha desarrollado la prioridad en los últimos años:

  • A lo largo de los años hemos tenido experiencias de cercanía, solidaridad, presencia y compromiso con los pobres y los excluidos… Es un asunto que está presente en el origen de toda vocación de servicio.
  • En cada provincia encontramos acciones vinculadas a esta prioridad, unas más visibles que otras. Habría que distinguir entre la presencia (el estar con los pobres , marginados y excluidos), el trabajar con ellos y el trabajar para ellos.
  • Se percibe cierta dispersión en las iniciativas y faltaría una mayor cohesión. Se habla de la necesidad de aumentar el trabajo intersectorial. Tal vez aquí estaría la tarea del gobierno provincial y de la CPAL.
  • No es una mayoría en nuestras provincias los que asumen esta prioridad. La mayoría lo vivimos de forma corporativa, por las opciones y presencia que hace el colectivo apostólico.
  • Habría que definir las nuevas “exclusiones” y “fronteras”.
  • Hay una preocupación por la disminución de jesuitas preparados para esta Misión.
  • En esta prioridad una acción que nos deja contentos es el trabajo  en red que integra obras sociales, universidades, colegios, parroquias. El SJM: desarrollo del trabajo con refugiados y migrantes y la consolidación de la red en los últimos años.
  • Hay una crisis socio ambiental, hay una deuda de integrar la crisis socio ambiental con nuestra preocupación por la justicia. Hace falta incluir el tema de la ecología.

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Prioridad 2: Profundización y articulación del trabajo con jóvenes

Esta prioridad se ha concretado, con altos y bajos, en nuevas iniciativas de trabajo con jóvenes. En muchos casos, la RJI -Red Juventud Ignaciana – ha ayudado a los muchos procesos ya existentes de trabajo con jóvenes, con laicos, otros religiosos y religiosas, voluntariado, iniciativas intersectoriales y obras de la Compañía.

Sin embargo, se percibe una necesidad de profundizar en conceptos como trabajo con jóvenes y liderazgo, optimizar metodologías de trabajo, iniciativas intersectoriales y la sistematización de experiencias. Se debe tomar en cuenta la diversidad de realidades y contextos de los jóvenes, sin homogenizar, por ejemplo, jóvenes indígenas y mayores y menores de 18 años.

Otro de los puntos que destacaron como las debilidades que se tienen a la hora de conocer y responder a las expectativas y necesidades de los jóvenes, fueron las siguientes:

  • Comprender. Sale con fuerza la necesidad de conocer y comprender con profundidad el mundo (los mundos) de los jóvenes.
  • Protagonistas. En muchos casos los jóvenes son sujetos-objetos del trabajo y nos falta ponerlos más decididamente como protagonistas aprovechando los espacios ya existentes con más acciones donde se explicite la Fe; pensar menos en eventos y más en procesos con metas medibles; fomentar la dimensión eclesial, de ciudadanía y política.
  • Discontinuidad. Tenemos una alta rotación de los referentes del trabajo con jóvenes lo que dificulta la continuidad de los procesos, la conformación de equipos sólidos y el mejor aprovechamiento de los escasos recursos.
  • Investigar. Impulsar el Observatorio Juvenil y las vinculaciones con instituciones propias y de otros para hacer un mapeo de cuántos somos, qué hacemos, dónde estamos.

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Prioridad 3: Diálogo fe y culturas

Es un objetivo que exige a los colaboradores laicos y jesuitas de Latinoamérica asumir nuevas identidades que permitan abrir horizontes, con cuatro temas fundamentales que son: la  importancia y complejidad del tema; el carácter transversal; los principios generales de acción; y las propuestas concretas para reorientar la actual formulación de la prioridad.

Algunas de las reflexiones que se destacaron:

  • Hay que tener una comprensión y un análisis mucho más a fondo sobre sus alcances, sus límites y sus aportes.
  • Se insiste en que la reformulación de la prioridad no se vea limitada a los jesuitas, especialmente en lo que se refiere a formación y equipos de estudios sobre el tema. Tampoco que sea reducida a comisiones de expertos.
  • Debemos preguntarnos en todo momento qué podemos aprender de los escenarios de diversidad cultural en los que nos movemos.
  • Tener como punto de apoyo la dignidad de la persona humana como creación de Dios, sobre todo en los escenarios donde las expresiones humanas parezcan opuestas a lo que estimamos como correcto.
  • Ser conscientes de los límites del diálogo: no siempre los interlocutores están en disposición de entrar en él.
  • Desarrollar una línea de acción en torno a la ecología en defensa de la Casa Común evidenciando el carácter cultural de la crisis civilizatoria en la que nos encontramos.
  • Proponerse actuar en redes en el momento de divulgación de ideas alternativas, contando especialmente con la diversidad de sujetos que actúan a través de los medios de comunicación masiva y con los múltiples grupos que en América Latina promueven la interculturalidad.

Fuente: impactandosj.org

Curas Villeros: Declaración sobre la Inmigración

El tema de la inmigración está en boga. Incialmente debido a medidas y declaraciones que se sucedieron en el contexto internacional. Ahora en Argentina también, la situación de los migrantes se ha endurecido debido a recientes medidas políticas. Los ‘Curas Villeros’ se pronuncian al respecto en la declaración que compartimos aquí.

En un contexto internacional donde hay un creciente deseo de levantar muros en lugar de tender puentes entre los pueblos, en un escenario local de declaraciones racistas y xenófobas de gran parte del arco político, replicadas hasta el hartazgo por los medios masivos de comunicación, surge un decreto de necesidad y urgencia que endurece las leyes de migración y de ciudadanía, salteando la discusión legislativa, espacio apropiado para el tratamiento de un tema tan delicado.

Los sacerdotes que vivimos en las villas, barriadas y asentamientos de GBA y CABA (Gran Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires) estamos muy preocupados por las consecuencias discriminatorias de la medida implementada desde el gobierno nacional, y por su consecuente incentivación del racismo y la xenofobia en nuestro pueblo.

Rechazamos la estigmatización del migrante, identificándolo con el delito, responsabilizándolo del problema de la droga, la inseguridad y de todos los aspectos negativos de la sociedad. El problema no es la inmigración, el problema es el delito.

Advierte el Papa Francisco que “ningún pueblo es criminal o narcotraficante o violento. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión”.

¿Cómo llamar “igualdad de oportunidades” a una medida que deporta a un extranjero sin condena, por el hecho de ser acusado de resistir a la autoridad, vender en la vía pública, ejercer la prostitución o ser protagonista de un accidente automovilístico grave? Entendemos que aunque el objetivo de la norma fuera el de dar celeridad a la deportación de narcotraficantes y delincuentes, en la práctica la medida lleva a una persecución de todos los inmigrantes, que ya no podrán ni sonreír delante de un policía por miedo a ser deportados.

¿Cómo hablar de “igualdad de oportunidades” cuando como sociedad escuchamos a diario el llanto de las niñas y niños, hijos de los migrantes, que en las escuelas sufren la discriminación y la violencia cotidiana; cuando vemos el modo en que muchos migrantes son explotados a causa de su situación aceptando trabajos indignos?

Como sacerdotes católicos afirmamos que los posicionamientos discriminatorios son profundamente anticristianos.

Como vecinos de las villas, barriadas y asentamientos en que vivimos somos testigos diarios del sufrimiento causado por la xenofobia y el racismo. Estamos convencidos de que la explotación que a menudo sufren los migrantes es causada por los muros invisibles de la discriminación, que nos separan de ellos como de los otros, insensibilizándonos e instalándonos en la defensa imaginaria de un miedo que sólo se justifica en el prejuicio.

La Dirección Nacional de Política Criminal en Materia de Justicia y Legislación Penal publicó en 2016 el “Sistema Nacional de Estadística sobre ejecución de la Pena” (SNEEP) 2015. En el informe se indica que solo el 6% de los privados de su libertad son extranjeros. Es casi la misma proporción que la de extranjeros en la población general. Es decir, de los casi 2.000.000 de extranjeros que habitan nuestra patria, solo el 0,2 están privados de su libertad. ¿De dónde nace entonces la identificación del inmigrante con el delito? ¿Cuál era la urgencia que instaló el tema en la agenda política y mediática?

Vemos en este momento el inmenso riesgo de profundizar la fragmentación de nuestra patria, aniquilando nuestro sueño nacional de pueblo, y dejándonos con los horizontes fragmentados de grupos divididos y autorreferenciales. Esperamos que nuestros dirigentes, del espacio político que sean, nos ayuden a mirar más lejos, a vislumbrar el horizonte de Nación que como pueblo nos merecemos, superando la búsqueda cortoplacista del impacto mediático y el rédito político.

Entendemos el dolor y la impotencia de quienes sufrieron algún hecho de inseguridad, pero queremos afirmar que una cosa es ser delincuente y otra muy distinta es ser inmigrante, y que la relación entre ambas situaciones solo se origina en posicionamientos públicos, políticos y mediáticos nacionales e internacionales que calan hondo en el pueblo, conduciéndolo a la división y el racismo.

Estamos convencidos de que debemos recibir a los migrantes como recibiríamos al mismo Jesús. Que en lugar de los posicionamientos discriminatorios, xenófobos y racistas, nuestro pueblo tiene reservas morales que nos invitan a la solidaridad y a la hospitalidad. Por eso preferimos una legislación que no se enfoque tanto en castigos sino en tratar de dirigir todo el potencial de los migrantes para el bien común de nuestra Nación.

Creemos necesario señalar que los narcotraficantes, los delincuentes de la trata de personas, los terroristas y criminales, no ingresan por los controles migratorios. La droga no ingresa por los controles oficiales, y si lo hace, es con la complicidad de funcionarios que lo permiten. El endurecimiento de las medidas migratorias no es contra los delincuentes, sino contra la familia trabajadora.

Aproximaciones al tema desde la Sagrada Escritura, el Magisterio y la Historia Argentina

La Biblia está llena de migraciones. A Abram, el padre de la fe, le toca vivir un momento muy difícil migrando al país de Negue.

El pueblo de Israel estuvo esclavo en Egipto, y migró por el desierto rumbo a la tierra prometida, que estaba ocupada, viviendo la situación traumática de tener que instalarse precariamente en los alrededores de la ciudad. Luego, cuando el pueblo estuvo cómodamente establecido y había perdido la memoria de sus sufrimientos pasados, Dios le recuerda su deber de solidaridad. “También ustedes amarán al extranjero, ya que han sido extranjeros en Egipto”. Era necesario que Dios lo recordara porque la comodidad adormece el corazón, y el satisfecho deja de percibir el dolor de su hermano.

En el Antiguo Testamento los inmigrantes constituyen, junto con los huérfanos y las viudas, la trilogía típica del mundo de los marginados. Una y otra vez, se recuerda el deber para con ellos. En la actualidad, no están en una situación muy distinta.

En sus normas de conducta, Israel tiene clara la prohibición de oprimir, de explotar, atropellar, defraudar el derecho del migrante: «No oprimirás al extranjero»; «No lo molestarás»; «No lo explotarás»; «No defraudarás el derecho del emigrante»; «Maldito quien defrauda de sus derechos al emigrante». Porque es muy fácil aprovecharse del inmigrante, incluso hoy pareciera que queremos y buscamos su trabajo (en la albañilería, los talleres textiles, las quintas, etc.) pero a ellos no los queremos.

Ya en el Nuevo Testamento María y José sufren la discriminación del migrante y son rechazados en Belén, llegando incluso a improvisar el lugar de nacimiento del niño Jesús en un establo.

Jesús, el Señor, eleva al extranjero a signo de la acogida de su Reino y se identifica personalmente con el inmigrante: «Fui extranjero y me acogisteis» (Mt. 25,35). La tradición espiritual de la Iglesia recoge la identificación, y la regla de San Benito sentencia: “El huésped es Cristo”.

San Pablo proclamará que la unidad es más profunda que la división: «Ya no hay judío ni griego, ni hombre ni mujer, ni esclavo ni libre porque todos sois uno en Cristo» (Gal. 3,28).

El Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, en su decreto Erga Migrantis Caritas Christi del 2004, denuncia que la globalización es del capital pero no del hombre.

El tema aparece con mucha fuerza en el Papa Francisco, quien una y otra vez llama a la hospitalidad que nace de la fe y a la memoria familiar adormecida por la comodidad: “en la experiencia dolorosa de estos hermanos y hermanas volvemos a ver la del niño Jesús, que en el momento del nacimiento no encontró alojamiento y vio la luz en la gruta de Belén”; “las personas de este continente no le tememos a los extranjeros porque muchos de nosotros fuimos extranjeros. Lo digo como hijo de inmigrantes, consciente de que muchos de ustedes también descienden de inmigrantes”. “Es, en verdad, un problema del mundo. Nadie debería verse obligado a huir de su Patria. Pero el mal es doble cuando, frente a esas circunstancias terribles, el emigrante se ve arrojado a las garras de los traficantes de personas para cruzar las fronteras y es triple si al llegar a la tierra donde creyó que iba a encontrar un futuro mejor, se lo desprecia, se lo explota e incluso se lo esclaviza. Esto se puede ver en cualquier rincón de cientos de ciudades.”

En nuestro país desde hace más de un siglo que el porcentaje de inmigrantes se ha ido reduciendo poco a poco. En 1917 el 30% de los habitantes era extranjero. Hoy apenas el 4% por ciento lo es. Sin embargo nos presentan una realidad ficticia donde estamos “invadidos de extranjeros”.

Desde el punto de vista cultural e histórico, nunca hemos considerado “extranjero” a un boliviano, a un peruano, a un uruguayo o a los latinoamericanos en general.

¿Cómo considerar extranjero a un boliviano si el primer Presidente de nuestro territorio fue Cornelio Saavedra, nacido en Potosí, titular de la Primera Junta en 1810?

¿Cómo considerar extranjero a un peruano, si Ignacio Álvarez Thomas, nacido en Arequipa, fue Director Supremo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, cargo equivalente a Presidente de la Nación?

¿Cómo considerar extranjero a un paraguayo, si fue Asunción la fundadora de Buenos Aires?

¿Cómo despreciar a los inmigrantes si históricamente muchos argentinos han debido emigrar por motivos políticos, laborales y de otra índole?

¿No fue José de San Martín el Libertador de Sudamérica?

En nuestra declaración del año 2007 sobre la urbanización de los barrios obreros habíamos señalado que: “Valoramos la cultura que se da en la villa, surgida del encuentro de los valores más nobles y propios del interior del país o de los países vecinos, con la realidad urbana. La cultura villera no es otra cosa que la rica cultura popular de nuestros pueblos latinoamericanos. Es el cristianismo popular que nace de la primera evangelización; el pueblo siempre lo vivió como propio, con autonomía, y siempre desde su vida de cada día. Es un cristianismo no eclesiástico, ni tampoco secularista, sino con auténticos valores evangélicos”.

Ya señalábamos el aporte de los migrantes. Ellos no se llevan nada. Llegan con sus manos llenas de experiencias, vivencias, historias y culturas que no hacen más que enriquecernos como personas y como sociedad. Incluso los jóvenes que vienen a estudiar nos aportan también sus conocimientos y mantienen nuestra amistad e influencia social y cultural. Los migrantes aportan una fuerza económica insustituible y dignificadora: el trabajo. La construcción de nuestras casas, la ropa que usamos, las frutas y verduras que consumimos, incluso el cuidado de nuestros enfermos y de nuestros mayores… todo está relacionado al trabajo de inmigrantes que nos ofrecen su cuidado y dedicación.

Que la Virgen de Guadalupe, patrona de toda América, nos enseñe el camino de la inclusión y la hospitalidad. Que no sea el miedo el que nos conduzca, sino el amor a todas las personas que pisan nuestro suelo argentino.

Fuente: Arg21 Noticias

Razones para Estrechar Lazos entre Organizaciones Jesuitas e Incidencia Pública

La Directora de la ONG jesuita Entreculturas de España, reflexiona sobre la importancia de la incidencia pública y enumera una serie de motivos para que las organizaciones jesuitas perseveren en su tarea y busquen el modo de ejercer una mayor influencia dentro de las sociedades en las que están inmersas.

Por Valeria Méndez de Vigo

En efecto, estos cambios en la ciudadanía alrededor del mundo ocurren a través de la incidencia pública que puede definirse, en líneas generales, como un proceso destinado a lograr cambios en las actitudes, prácticas, políticas públicas y leyes de individuos influyentes, grupos e instituciones. Su propósito es cambiar la manera en que el poder, los recursos y las ideas son creadas, ejercidas y distribuidas para que las personas y las organizaciones tengan oportunidades reales de tener el control sobre las decisiones que las afectan.

La incidencia pública se lleva a cabo a través de la investigación y el análisis, la sensibilización, la comunicación, el trabajo en red con organizaciones y grupos, la movilización de la ciudadanía y las relaciones con los encargados de tomar decisiones.

La incidencia pública ignaciana se define por sus elementos clave: es cualificada, es decir apoyada por estudio e investigación; relacional, enfocada en la gente, no solo en temas, avanzando a manera de encuentros. Aquí van algunos motivos por los que esta debería expandirse y aumentar su grado de influencia:

  1.  La incidencia pública es vital a la hora de cambiar actitudes, valores, mentalidades y políticas públicas en favor de la justicia. Porque además de acompañar a las personas y a los grupos, las organizaciones con un proyecto de transformación social (como las organizaciones jesuitas) tienen que contribuir al cambio de las estructuras sociales y políticas. De hecho, tienen la responsabilidad de hacerlo.
  2.  La incidencia pública se conecta con la voz y los derechos —tan a menudo silenciados, tan a menudo violados— de las personas y los grupos excluidos, pues implica la defensa de sus derechos e intereses y la apertura de espacios en el dominio público.
  3.  La incidencia pública fortalece la democracia y la gobernanza al fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones. La movilización de la comunidad educativa de más de 10 millones de personas en 100 países a favor del derecho a una educación de calidad para todos, promovida por la Campaña Global por la Educación —en la que participan activamente muchas organizaciones jesuitas— ha llevado, entre otras cosas, a la eliminación de los costos de inscripción y a la gratuidad en la enseñanza en varios países.
  4. Permite que ciertos asuntos se incluyan en la agenda política. La lucha en contra del cambio climático es un claro ejemplo de la acción concertada por numerosas organizaciones y movimientos sociales que han contribuido decisivamente para que sea considerado como un tema global y para situarlo en un lugar relevante en la agenda política internacional.
  5. Tenemos que generar ideas y propuestas alternativas. En tiempos de la pos-verdad, en los que lo aparentemente importante es que las emociones afloren es más significativo que nunca proveer datos, información veraz, argumentos, razonamiento. Los lazos entre las organizaciones sociales jesuitas y las universidades podrían fortalecer este propósito.
  6. La incidencia pública ayuda a leer y entender la realidad a través del análisis, la investigación, los estudios y los informes, además del contacto directo de las personas con las que está conectada, y, en ese sentido, a que muchas organizaciones jesuitas mantengan la relevancia de ciertos asuntos.
  7. La incidencia pública es relevante para fortalecer el discurso y las narrativas de las organizaciones sociales en asuntos relacionados con el desarrollo, las causas, las conexiones y las propuestas de solución.

La incidencia pública requiere perseverancia —los cambios toman tiempo— porque en ocasiones hay reveses. Requiere incluso sobreponerse a la poca importancia que en la práctica le es dada a nuestras organizaciones. Aun así, con estas razones y muchas otras que pueden ser imaginadas, ¿puede alguien dudar que la incidencia pública sea una de las mejores cosas que pueden llevarse a cabo en favor de las personas marginadas?

Tomado y Adaptado de CPAL SJ

Arturo Sosa SJ: «Sin la Mujer no hay Iglesia»

El Padre General de los Jesuitas, Arturo Sosa SJ, estuvo presente en el encuentro “Voices of Faith”, en Roma, organizado por la Academia de Ciencias en el Día de la Mujer. Allí, habló de la mayor vulnerabilidad de las mujeres frente a los múltiples conflictos que enfrenta el mundo de hoy, y al mismo tiempo reconoció el papel fundamental que muchas realizan para el sostenimiento de la Iglesia y sus obras.

Por Jesús Bastante

«Los muros son inhumanos. Cualquier intento por cerrarse es inútil, existen tantos agujeros en cualquier muro». El prepósito general de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa Abascal, advirtió que la iniciativa de Trump «sólo crea más tensión» con México y con el resto del mundo.

En declaraciones a los medios tras participar en una conferencia sobre el papel de la mujer en la construcción de la paz, el jesuita venezolano insistió en que el muro «va contra los valores de los estadunidenses y de los cristianos».

«Identificar al islam con el terrorismo es una locura», criticó Sosa. A su vez, advirtió del «avance de los populismos», que esconden «peligros muy grandes» y el gran riesgo de «volver a los regímenes autoritarios, dictatoriales».

Durante su intervención en «Voices of Faith», encuentro organizado por la Academia de las Ciencias en el Día de la Mujer, el general de los jesuitas recordó que la mayor parte de los desplazados que se encuentran en la frontera entre Venezuela y Colombia son mujeres y niños.

Asimismo, denunció que las mujeres son «más vulnerables ante la violencia», y advirtió del riesgo de que puedan caer en la explotación laboral o sexual. «Ante el drama global de las migraciones, no puede no subrayar en modo suficiente la necesidad de colaboración entre las mujeres y los hombres: sólo juntos podemos obtener lo que parece imposible: una humanidad reconciliada y paz entre los hermanos y hermanas», apuntó.

Además, el líder de la Compañía de Jesús reconoció que aún no ha llegado a la Iglesia la igualdad de participación de las mujeres. Para Sosa, la inclusión de las mujeres en la Iglesia podría traer consigo un modo creativo para promover los cambios que tanto se necesitan, puede cambiar la imagen, el concepto y la estructura de la Iglesia, empujándola a ser cada vez más pueblo de Dios.

«El Papa Francisco está dando a las voces de las mujeres más posibilidades de ser escuchadas. En este esfuerzo contra el clericalismo, el elitismo y el sexismo que están conectados; el Papa busca abrir la Iglesia a voces fuera del Vaticano. Lo opuesto del clericalismo es la colaboración», estableció.

Consultado sobre si ve un papel de mayor responsabilidad de la mujer en la Iglesia, por ejemplo en el diaconado femenino, el padre Sosa subrayó que la institución de parte del Papa de una expresa comisión de estudio es «una señal clara de apertura a nuevas posibilidades».

«Yo debo decir de la experiencia que tengo de la Iglesia latinoamericana sobre todo -afirmó- que sin la mujer no hay Iglesia». «En este momento las mujeres son el soporte más estable de la Iglesia y la Iglesia tiene la vitalidad que puede tener porque las mujeres están muy involucradas, realmente están mucho más empeñadas, en muchos niveles. Y en papeles de responsabilidad: en las comunidades de base, por ejemplo, las mujeres tienen toda la responsabilidad».

«Me parece que este papel será todavía más en el futuro si realmente el proceso de justicia hacia la mujer y hacia las mujeres progresa», aunque «hay que buscar modos distintos». «Porque no es lo único si la mujer es ordenada o no es ordenada: este es un punto que hay que discutir. Pero hay otros, me parece que el cambio de la Iglesia, que impulsa tan fuertemente el Papa Francisco, es para buscar cambiar esta estructura hacia una situación en que la responsabilidad sea mucho más compartida», concluyó.

Fuente: Religión Digital

Amazonía: Jóvenes Reforestadores en Acción para Preservar el Medio Ambiente

Un grupo de jóvenes que se compromete con el cuidado y preservación de la casa común desde el lugar en que viven y frente a eventos que afectan su vida y la de sus comunidades. Te invitamos a leer este ejemplo de gente que toma un compromiso real, desde acciones concretas con el “cuidado de la casa común”. Pertenecen a seis comunidades del municipio de Riberalta, Beni, se unieron ante la necesidad y preocupación de contribuir a recuperar la Amazonía boliviana de los desastres ambientales.

 Por Carmen Julia Lujan y Jorge Luis Meruvia

Bajo el nombre de “Reforestadores”, un grupo de entusiastas jóvenes de la Amazonía Norte de Bolivia decidió trabajar por cuenta propia para encarar el desafío de proteger y recuperar los bosques que los acogen. Esto ante los distintos eventos climáticos que afectan a la región amazónica.

 El nombre proviene del equipo de fútbol que conformaron para practicar deporte, pero después de sufrir los efectos de tres incendios forestales producidos por la ganadería, que tras su paso dejó suelos inservibles y cultivos reducidos a la nada, el grupo de jóvenes no perdió la motivación de ver sus parcelas nuevamente con vida y productivas. Entonces comenzaron a recuperar los suelos degradados.

 Luego de tres años de trabajo, la iniciativa que comenzó con 10 reforestadores, ahora agrupa a 58 miembros entre jóvenes, hombres y mujeres, entre 14 y 31 años de edad. Pertenecen a seis comunidades del municipio de Riberalta, Beni, se unieron ante la necesidad y preocupación de contribuir a recuperar la Amazonía boliviana de los desastres ambientales.

Todos tienen una meta en común, conservar su bosque y tener en sus parcelas sistemas agroforestales diversificados.

 Las acciones que llevan adelante cuentan con el apoyo del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA Norte Amazónico) mediante el acompañamiento de la ingeniera forestal Heidy Teco, quien ha visto cómo los jóvenes reforestadores impulsan con su trabajo a otros miembros, de otras comunidades, en pro de expandir esta labor de cuidado y valoración del medio ambiente. Ver vídeo

“Han tenido la oportunidad de visitar a otros jóvenes y están viendo la alternativa de poder coordinar con municipios e ir haciendo un trabajo en conjunto y en busca de intercambio de experiencias. Necesitan la mirada y atención, que se los tomen en cuenta para que se encaminen y sigan trabajando en alternativas viables a futuro”, aseguró Teco.

 Por su parte, Erling Humaday, presidente de los Jóvenes Reforestadores, asegura que no fue fácil iniciar con este trabajo, pues para poder crecer necesitaron tocar varias puertas. Después de intentar en varios lugares, el Organismo No Gubernamental UNITAS los apoyó económicamente para fortalecer otra de sus actividades productivas, la apicultura, con el fin de implementar apiarios (colmenas de abejas) en cada comunidad.

Esta colaboración motivó aún más a los Jóvenes Reforestadores ya que vieron que sus propuestas eran escuchadas y valoradas.

 Agencia de Noticias Fides

Vivir la Espiritualidad en los Días Actuales

Pedro Trigo es teólogo jesuita español, naturalizado venezolano y uno de los coordinadores del Centro Gumilla. En la entrevista que compartimos a continuación, habla sobre el modo de ser cristiano y lo que esto exige para marcar la diferencia en el mundo actual.

¿Qué es la urgencia de lo esencial?

 Es importante, primero, observar que, para los cristianos, lo esencial no es lo estático, aquello que es siempre igual a sí mismo. Para los cristianos, a diferencia de los griegos, lo que tiene más realidad no es la sustancia, sino el actuar. Dios dice que es el acto puro. El Dios cristiano es relación, o sea, para nosotros la relación es lo que tiene más realidad. La relación hace la diferencia, para que el padre sea padre, el hijo sea hijo y se mantenga la unidad. Entonces, para nosotros, lo esencial siempre tiene que tener ese elemento dinámico y relacional. Por eso lo esencial no puede ser dicho de una vez y para siempre, tiene que ser dicho nuevamente, en cada situación, porque si no es dicho en la situación, es una ortodoxia que resulta insignificante.

 ‘¿Qué está diciendo ese señor? ¿Una cosa arcaica que no tiene nada que ver con lo que estamos viviendo?’. Es muy arriesgado decir lo que es lo esencial en cada situación. Yo parto de la novedad del [Concilio] Vaticano II y estamos en los 50 años de su realización. Para mí, lo más esencial que necesita ser dicho es que, en relación con el Cristianismo, en el cual nací, la institución eclesiástica decía que era necesario salvarse del mundo, que el mundo moderno estaba perdido, y que había que hacer una institucionalización paralela, sindicatos cristianos, por ejemplo, había un cine para cristianos, un bar para cristianos. El primer concilio pleno latinoamericano, además de decir esto, dijo también, por ejemplo, que una mujer que va dar a luz tiene que ser atendida siempre y solamente por una partera que sea cristiana. Esto es totalmente increíble, ¿no?

 Al respeto, ¿qué dijo el Concilio? Dijo que si yo, para encontrar Dios me aparto del mundo, me cruzo con la dirección de Dios que va hacia o entra en el mundo. Si lo fundamental del Dios cristiano es la encarnación, ¿cómo voy a salir del mundo? Estoy haciendo lo contrario que hace Dios. Entonces, ¿qué es lo más fundamental de todo? Encarnarme en la situación que tengo que vivir. Podríamos decir ‘no, como Jesús era hijo de Dios, él tuvo que ser un ser humano, pero, si usted es un ser humano, ¿no tiene que encarnar?’ Sí, porque en la encarnación de Jesús se hizo no sólo un ser humano, sino también nuestro hermano. Entonces, ¿qué se me pide? Que no sea uno entre tantos de una especie, de una cultura, de una clase social, de un país, sino que sea un hermano de todos.

 Jesús encarnó a partir de abajo, nació pobre, vivió pobre y murió como había nacido. (…)

 Para los cristianos, los pobres son el único lugar de universalidad real. Esto es lo más elemental de todo, pero lo que parece es que lo más elemental es lo menos practicado. No es esto lo que se acostumbra escuchar en las misas, ni en las disertaciones de teólogos. Lo que se acostumbra definir por algo más específico -yo soy jesuita y me defino como jesuita, o soy cristiano y me defino como cristiano, o soy empresario y me defino como empresario, o soy de este partido y me defino como de este partido. O soy yo y me defino por mí y todo lo demás viene después, lo que importa soy yo, y las personas con quien quiero relacionarme, mientras quiero relacionarme.

 En todos esos casos, no ocurre la encarnación como la entiende el Cristianismo, como la practicó Jesús. Quiere decir que yo, si me identifico como la institución eclesiástica, no soy cristiano. Jesús no fue de la institución eclesiástica. Entonces, ¿qué significa esto? Que tengo que identificarme como un ser humano y que ser cristiano es una especificación de ser un ser humano. Si no es una especificación del ser humano, o incluso un medio para ser más humano, entonces esa encarnación ya no será solidaria.

 Para Trigo, la encarnación cristiana solidaria tiene que hacerse a partir de abajo, porque solamente desde abajo se puede llegar a todos. «Los pobres son elúnico lugar de universalidad real”.

 Esta época en que vivimos podría ser la primera época mundial de la historia, pero no lo es, porque aunque su ámbito sea mundial y todos podamos ver a todos, aunque todos podamos ver lo que pasa en cualquier lugar del mundo, en tiempo real, sin embargo, no todos somos sujetos, sólo algunos pocos. ¿Cuál es la prueba más clara de esto? Que las mercaderías son llevadas a todos los lugares libremente, que los capitales no tienen ninguna frontera, que los gerentes, los grandes empresarios o los grandes financistas no tienen ninguna frontera, pero, para la gente de abajo las fronteras son absolutamente drásticas. Cada vez más, están colocando muros y, si las cosas no cambian sustancialmente, dentro de poco tiempo, veremos al asesinato masivo de cientos de miles de personas, porque ya no hay otro modo de contener esto. Si no las reconozco como personas, si no ayudo a desarrollar los lugares de origen, en vez de empobrecerlos, no hay remedio.

 La falta de consideración de que todos somos seres humanos, de que todos somos hermanos, está llevándonos a ver que ya es imposible vivir así. O esto cambia, o se vuelve cada vez más inviable. Esto que podría parecer algo muy elemental no lo es.

 La fraternidad es una magnitud absolutamente trascendente. Los seres humanos, en los mejores momentos, por ejemplo, en el momento de los estoicos, llegaron a decir: ‘yo soy un cosmopolita’, o sea, no soy un ciudadano de Atenas o de Tebas, sino del cosmos y de todo el mundo. Esto fue una cosa maravillosa y totalmente inasimilable para el orden establecido. Lo mismo hicieron Kant y otros [filósofos] y volvieron a hablar de cosmopolitismo, diciendo que, de alguna manera, la paz tenía que ver con esto y sobre cómo nos definimos como seres humanos.

 Encarnarse como hermano en este mundo es ser cristiano. Ser cristiano no es algo fundamentalmente religioso, no es hacer prácticas religiosas, no. Es, como hijo de Dios, vivir como hermano de todos a partir de abajo. Esto es lo esencial.

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¿Cómo vivir hoy la espiritualidad ante la intolerancia religiosa?

 Mi percepción es que, si nosotros no tenemos más densidad humana que las corporaciones mundiales, tenemos que resignarnos a lo que ellas nos dicen. La propuesta es que tenemos que fortificar al sujeto, de tal manera que me pueda afectar lo que hacen, pero no me influencian en absoluto, porque mi vida nace de mí.

 ¿Cómo se hace esto en forma cristiana? No se hace ensimismándonos. Cristianamente, esto sólo se hace a través de las relaciones, poniéndome en las manos de Dios, sabiendo que el amor es el origen de la vida y, por lo tanto, nada puede separarme de la vida, porque nada puede separarme del amor. Podrán, en todo caso, matar, pero no van a separarme del amor.

 ¿En qué se manifiesta esa confianza de fondo? En lo que me dedico a ser, fraternidad a partir de los de abajo. Cuando actúo densamente, en ambas dimensiones, libero mi libertad y esa libertad liberada se aplica en la capacidad de hacer fraternida

¿Cuál es la prueba de que hay confraternidad a partir de abajo y que incluyo a mis enemigos? La señal de que es la verdadera fraternidad, como humanos, es que inmediatamente desde abajo incluyo a mis enemigos. Por ejemplo, en Venezuela, ¿qué dije todos estos años? Si uno es antichavista, no es cristiano si uno no pide, con toda sinceridad, con toda el alma a Dios, cada día, que Chávez acierte. Si uno es chavista, no es cristiano si uno no pide, con toda sinceridad, que los no chavistas acierten. Esto es un test y no significa que me haga bien o mal, no tiene que ver con sentir, tiene que ver con querer, con lo que sale de lo más profundo de mí. Yo quiero su bien, aunque usted me considere su enemigo.

Esta perspectiva es la única que puede salvarnos, porque esas diferencias se hacen absolutas y no puede ser. En el caso de Chávez, por poco marxista que fuese, tendría que reconocer que la política es una superestructura. Y una superestructura no puede definir mi vida, esto sería totalmente irracional. Hay cosas mucho más profundas que ésta, no puedo definirme por eso. Para poder pensar, tengo que tomar decisiones más profundas, si no, como me identifico con esto, no puedo pensar. En todo caso, puedo pensar ideológicamente como una declaración de principios, pero no como una realidad actuante en mi vida. La espiritualidad es vivida a través de las relaciones, poniéndonos en las manos de Dios, sabiendo que el amor es el origen de la vida.

 Sobre la historia de la evangelización en América Latina, ¿cuál es su herencia hoy?

 América Latina nace con una contradicción constituida. La contradicción es que yo te bautizo y tú eres mi hermano, pero saliendo del templo yo soy el señor y tú eres el siervo. Los mejores momentos de la historia de América Latina son los que quisieron superar esta contradicción, de manera que pensemos la fraternidad por sobre la opresión.

 Escribí un largo artículo con la lectura de la historia de América Latina, que dice que los momentos que decimos que son buenos son aquellos en los que triunfó la fraternidad sobre la opresión del hombre por el hombre. Los mejores evangelizadores se pusieron a favor de los indígenas y en contra de los que habían llegado. Y los indígenas captaron esa contradicción.

Fuente: CPAL Social

Los Rostros de la Deportación

Un documental que le pone rostro a una de las problemáticas sociales de las que más se ha estado hablando en el último tiempo.

De los 11 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, el gobierno federal ha prometido enfocarse en la deportación de un grupo prioritario. En su primera semana como presidente, Donald Trump ya ha implementado nuevas y agresivas acciones ejecutivas migratorias. Ya sea por haber llegado recientemente, por tener un historial delictivo o por cumplir alguna otra categoría de prioridad, el futuro de muchos de estos inmigrantes indocumentados es incierto.

Univision Noticias utilizó un equipo de cámaras de última generación —con capacidad de grabar en 360 grados— para capturar en realidad virtual las historias de siete inmigrantes. El resultado es ‘En peligro de deportación’, una serie documental que le permite a los usuarios ponerse en los zapatos de algunos de los indocumentados con cinco de los casos en mayor peligro de deportación durante la administración de Donald Trump.

El primer video de ‘En Peligro de Deportación’ es una compilación de cinco historias sobre casos de inmigrantes indocumentados que estarían en mayor riesgo de deportación bajo las políticas de Trump.

Fuente: CPAL Social