FAVELA AMAZONIA – MAFIAS

Días antes hemos publicado la primera parte del reportaje «Favela Amazonia», producido y difundido inicialmente por el Diario Estado, de Brasil. El mismo va describiendo diferentes problemáticas que afectan a la población con menos recursos de esa zona de nuestro continente. Aquí ponemos a su disposición la segunda entrega:

Mafias que controlan a los beneficiarios del Bolsa Familia y a los jubilados

El sistema que desvía dinero de las credenciales de asistencia social del gobierno incluye comerciantes y casas de lotería; práctica que remite al sistema esclavista de las caucherías. Continuamos publicando la IV parte del reportaje Favela Amazonia hecho para Estadao.

Maria Nascimento Rodrigues Canamari y Raimundo Canamari, una pareja de la aldea Bananeira, en Atalaia do Norte, en el estado de Amazonas, perdió hace dos meses a su hijo Rogério de un año de edad. “Murió de vómito, de diarrea” cuenta la madre. “Ellos (agentes de salud de la aldea) no cuidaron a mi hijo”, reclama. El niño, según el Ministerio de Salud, murió de desnutrición.

María recibe 154 reales por mes gracias al plan Bolsa Familia. Sin embargo, la credencial del programa se encuentra en manos del comerciante Luciano Rodrigues, quien la retiene por una supuesta deuda, que no para de crecer. El tiempo de las caucherías –cuando, a principios del siglo XX, indígenas y ribereños vivían en un sistema de esclavitud con deudas impagables- volvió al Alto Solimões.

Fuimos con la pareja a buscar a Luciano. Nuestra apariencia, no muy común en la región, debió haber hecho pensar al comerciante que éramos agentes del gobierno. María pide su credencial en lengua canamari. Luciano, que también es canamari responde algo sin quitar la vista de nosotros. Sin identificarme pregunto cuál es la deuda que tiene. Rodrigues responde que llega a “doscientos y algo”. Digo sencillamente que debe entregar la credencial de María. “Ella dejó la credencial empeñada aquí”, argumenta.

Se levanta de una silla, sale del comercio y vuelve minutos después con la credencial de María. Dice que también es indígena canamari y que trabajó como regatão (comerciante que navega por los ríos y arroyos cambiando productos industrializados por pieles de animales, peces secos y frutas de la selva). Pregunto si es verdad que tiene más de 60 credenciales. “Tengo más o menos ocho. La gente habla mucho” Insisto: “Pero cuántas credenciales del seguro social retiene usted?” “Tengo tres credenciales de jubilados”. “Y cuantos del Bolsa Familia?”, pregunto. “Tengo más o menos ocho del Bolsa Familia”.

Al preguntar si otros comerciantes retienen credenciales, Rodrigues responde “Mire, aquí es todo intercambio. Muchas personas de esas grandes tiendas también lo hacen”. También le pregunto si tiene complicaciones a la hora de reclamar los beneficios en la casa de lotería São Sebastião. “Solo se puede con documento. Muchos no pueden sacar. Solamente con la credencial no se puede sacar. Solo se puede con la clave”, aclara (él tiene las claves de las credenciales). Finalmente pregunto si Dênis Paiva, el dueño de la lotería, sabe de todo ese manejo. “A veces saco de allá. Solo con la clave.”

Buscamos a Paiva, pero había dejado la ciudad y no tenía fecha de regreso. Intentamos hacer contacto por teléfono, pero el comerciante no respondió las llamadas.

Acompañamos a Joana Matis, indígena, a hablar con Renikson Monteiro en otro comercio. Dijo que necesita saldar la deuda de su hermana, Jocelina Nascimento Matis, que vive en una aldea distante y que dejó la credencial con el comerciante. La deuda de ella llega a 540 reales, según Renikson. Joana le pide que al menos le deje ver el número, pues necesitaba vender artesanías. En realidad, necesitábamos una prueba de que Monteiro también actuaba en el sistema de retención de las credenciales. El hombre va hasta el piso de arriba de la construcción en donde funciona su comercio y vuelve con la credencial de Jocelina.

Después, bajamos hasta el centro comercial a orillas del río Javari con Pekompa Marubo, un jubilado de la aldea Boa Vista. En noviembre, dejó su credencial del seguro social al comerciante João Barbosa, João Alma de Gato, a cambio de comida y gasolina para volver a la aldea. Ahora en abril, Pekompa volvió a la ciudad para intentar recuperar la credencial. En el comercio de Alma de Gato, una empleada dice que no tiene la credencial. Para complicar la situación, otra mujer dijo que estábamos filmando. Ante nuestra insistencia para informar el total de la deuda, la vendedora saca del cajón un cuaderno con decenas de extractos bancarios de saldo y retiro de dinero. Uno de ellos es de la cuenta de Pekompa. Él estaría debiendo 800 reales. Un día después, Pekompa nos busca: dice que Alma de Gato le devolvió su credencial.

Como en la época de las caucherías.

Varney da Silva Tavares Kanamari, presidente de la Asociación de los Kanamaris del Valle del Javari (Akavaja), dice que hace tiempo que intenta convencer a los “parientes” de no entregar sus credenciales a los comerciantes. “El Bolsa Familia está trayendo mucho problema. El pariente deja la aldea y se viene a la ciudad. Compra fiado una vez y cuatro meses después el patrón (comerciante) dice que la deuda todavía no está paga. Entonces, el pariente queda por aquí, sin comida para los niños, que están enfermos”, afirma. “Yo digo, pariente, quédate cinco meses en la aldea, con cinco meses vuelves y haces la compra”.

Leonardo Gomes Kanamari, también representante de Akavaja y tesorero de esta entidad, dice que Luciano y otros comerciantes cobran hasta 180 reales por una caja de 25 balas para escopeta de caza, que cuesta en promedio 70 reales. “Doblan el precio de los productos, saben que cometen un crimen.”

En las primeras décadas del siglo pasado, indígenas y ribereños estaban en manos de los “patrones”: comerciantes o dueños de caucherías que mantenían un sistema esclavista. Ribereños e indígenas entregaban pieles de animales, peces secos y caucho para saldar deudas que nunca terminaban. Era común que los dueños de las caucherías cobraran por los alimentos precios que jamás podrían ser saldados con el trabajo forzado en la explotación del látex.

Es un crimen: afirma la ministra

Tereza Campello, de Desarrollo Social, reconoce que el Estado no debe desorganizar aldeas.

La práctica de los comerciantes de Atalaia del Norte de retener credenciales de los beneficiarios del Bolsa Familia indignó a la ministra de Desarrollo Social, Tereza Campello. Al ver los videos hechos por Estado, prometió accionar la Policía Federal. “No es simplemente que sea incorrecto. Es un crimen que cometen comerciantes y loteros cuando le quitan el derecho a las personas”, resalta. “La policía necesita accionar algún tipo de medida. Yo no puedo enterarme de esa situación y no tomar cartas en el asunto. Solo hay una forma en la que podemos solucionar ese problema: recibiendo información como la de los comerciantes que retienen las credenciales, una realidad que ustedes mostraron”.

Al frente de un programa de inclusión social que atiende a 14 millones de familias y que logró éxito por todo Brasil, Tereza Campello señala que es preciso conocer realidades como la de los beneficiarios del Vale do Javari y otras áreas indígenas. “Una cosa es él (el indígena) tener derecho como brasilero y otra es nosotros, al llevar al Estado, estar desorganizando esas comunidades. Hay una línea muy tenue ahí”, afirma. “El Estado no debe llegar e imponer el Bolsa Familia de una vez, es necesario conversar”. “Todavía tenemos un largo camino por delante. Es un momento de aprendizaje”.

Actualmente 133.161 familias indígenas reciben en todo el país el Bolsa Familia. Los beneficiarios aumentaron un 28,42% desde 2011. Ella reconoce que la población indígena necesita una atención diferenciada. “Estamos lidiando con una situación delicada. Dependiendo de la acción del gobierno, se puede desestructurar una sociedad entera. Es diferente actuar con la población de la calle, por ejemplo, pues ya tenemos experiencia”. La ministra dice que pretende inquirir las asociaciones de casas de lotería para determinar su responsabilidad en el asunto. Aunque aclara que no es posible suspender la distribución del Bolsa Familia a través de las casas de lotería por el hecho de que el programa no tiene una red de atención al público.

En los últimos años, Tereza Campello ha realizado alteraciones en el registro único de los beneficiados del Bolsa Familia para incluir una variedad de cuestionamientos y entender públicos específicos atendidos por el programa, como indígenas, gitanos, comunidades afro, palenqueros y ribereños. “El registro único era una cosa homogénea. El Bolsa Familia logró llegar al país porque es algo simple. Pero hoy sabemos que necesitamos conocer más. Pasamos de tener suplementos para públicos diferenciados, a buscar informaciones diferenciadas”, afirma. “Eso nos ayudará a hacer política pública, que no puede ser igual para todo el mundo.”

La ministra decidió retirar del registro la exigencia de una dirección fija para poder incluir gitanos y otros pueblos nómadas en el subsidio. A su vez, lamenta que hay alcaldes que incluso han puesto obstáculos para registrar familias indígenas. “Las soluciones que las personas sugieren no han resuelto el asunto”. Aumentar el plazo para el retiro del beneficio tiene un efecto colateral. “Si un indígena va a sacar un gran monto de dinero por año, lo pueden robar. Y no se cumple la función de un programa regular de alimentación.”

Tereza Campello relató que técnicos del ministerio ya habían identificado algunos problemas vistos por este reportaje, como la retención de credenciales por los comerciantes, pero este asunto se topa con la falta de pruebas.

Aclara que el hecho de que una persona no tenga ingresos fijos por mes no significa que está en la línea de pobreza. Sin embargo, en el caso de la población indígena, el 40% de las familias están en extrema pobreza. “Son ciudadanos que tienen los mismos derechos que los demás brasileros. La meta ahora es saber llegar para garantizar derechos respetando las culturas”, dice. “Una distribución de la canasta básica con productos como azúcar, por ejemplo, puede significar un mal para las culturas indígenas. Ninguna solución es simple y no puede haber una solución pasteurizada. Las situaciones de un indígena en Espírito Santo y otro en el Amazonas son diferentes”.

Fuente: Estadao

Traducción ( I, II, III y IV) : Constanza Solórzano

CPAL Social

 

«Es el vaso más vacío, el que recibirá más agua fresca»

Compartimos una nueva crónica de nuestro compañero Joan Morera SJ,  desde Mabibo, Tanzania.

«Nuestro «verano» continúa aún por este rincón de Tanzania, donde durante el último mes ha habido bastantes novedades. En primer lugar, quisiera agradecer de nuevo a todos los que estáis colaborando con esta misión a través de pequeñas aportaciones, pronto empezaremos a enviaros más detalles al respecto.

También estamos contentos porque alguno de vosotros ha iniciado los apadrinamientos de los niños más pobres de la escuela, espero que pueda ser un intercambio muy enriquecedor, ¡mil gracias!

Otro motivo de alegría para mí es un cambio contundente: dejo las pantallas para dedicarme a tiempo completo a las personas. Es decir, finalmente la escuela ha encontrado un candidato adecuado para gestionar la sala de informática, y mañana mismo comenzará para mí una etapa muy diferente de estos dos años en Loyola High School.

Una nueva etapa

La nueva etapa de hecho empezó hace una semana, cuando el decano de estudiantes una mañana de lunes me pilló todavía bastante soñoliento y alargándome la mano me dio con la otra un dossier que me despertó de golpe: «¡Buenos días Joan! Eres el nuevo tutor de Form1D. Ahora deberías ir a su clase para controlar su asistencia. ¡Hasta luego!». Todo un reto que me sitúa como educador directo en todo lo que estos estudiantes vivirán en la escuela durante sus dos primeros años: escuchar sus problemas, acompañarlos, alentarlos, corregirlos cuando sea necesario, hablar con los padres (¡hará falta swahili, claro!)… etc. Por ahora trabajo tengo a estudiar sus caras con fotos improvisadas: ¡todos nos parecen iguales, para nosotros europeos!

También he empezado a enseñar la asignatura de Valores, que es un curso propio de la escuela para educar en humanidad. Por ahora he iniciado con entusiasmo enseñándoles la vida de San Ignacio, ¡toda llena de valores! Son católicos, protestantes, musulmanes… Este viernes uno de ellos preguntaba: ¿qué es un santo?

¿Un santo puede casarse? ¡Es realmente precioso poder animarlos en tantas descubiertas!

Aparte de eso, intentaré abrir una segunda oficina de acompañamiento (para estudiantes o profesores/personal), como una especie de «oído» o «pulmón» donde la gente pueda tener algún lugar donde ir ante problemas o para acompañamiento espiritual. También estamos procurando iniciar un taller de interioridad ignaciana (psicología y espiritualidad) para trabajar a fondo con los profesores, ya que el futuro de muchas generaciones dependerá de ellos.

Los miércoles, además, habrá sesión de religión para todos: el colegio entero detiene las clases académicas y se divide por grupos y religiones. Desde el director de la escuela hasta el último profesor se reunirá con grupos de estudiantes para guiarlos y compartir juntos la fe que nos mueve hacia Dios. Es una idea innovadora que estoy seguro que nos hará crecer a todos.

Y finalmente también estoy involucrado en el ICT Club, una especie de taller de nuevas tecnologías donde los límites sólo los pone la imaginación: este viernes ante 40 chicos y chicas que han venido les he presentado tres propuestas llenas de retos: la construcción de hologramas 3D sólo con una cubierta de CD y un móvil (ver foto), la construcción de un proyector de vídeo con una caja de zapatos, una lupa y un móvil, y finalmente un proyecto bastante ambicioso pero apasionante: la construcción de un planetario en el techo de la gigantesca iglesia de la escuela (una cúpula enorme sin columnas). Todo llegará, ya os iré detallando los avances, pero ¡¡a todos (a ellos ya mí) nos brillan los ojos!!

En fin, la escuela va adelante, y prueba de esta esperanza es la foto que os adjunto, Rosemary es una chica extraordinaria que ha conseguido 19 premios en el Día de los Premios Anuales que celebramos ayer mismo. El árbol que tantos alumnos plantan con su esfuerzo dará fruto a su tiempo.

Momentos que dan sentido

En esta circular, de manera excepcional, quisiera alargar hasta una segunda página la explicación porque hay momentos que dan realmente sentido a esta misión, y creo que vale la pena poder compartirlos.

Uno de ellos es la vida de Mohamed (nombre falso para proteger su privacidad). Es uno de los niños que cada fin de semana me enseña swahili. Tiene un gran deseo de aprender inglés, pero todavía no lo habla. Dado que está a punto de terminar Standard7 (equivalente a 6o de Primaria), el próximo año debería comenzar Form1 (1o de ESO), y podría venir a nuestra escuela. Pero su familia vive literalmente en la miseria: la madre sola debe cuidar de 4 hermanos (él y tres hermanas) sin padre ni a penas ingreso. Ella procura vender panecillos de vez en cuando, si no se ocupa de las tareas domésticas. Muchos llevan vestidos rotos, y van descalzos. Viven en una choza muy pobre del lado de la iglesia.

Desde el comité GIA de becas de la escuela hemos querido invitarle a entrar a través de una beca, porque tiene mucha capacidad, es brillante y me entiende todas las explicaciones ya antes de que termine la frase. La escuela de los jesuitas, de hecho, fue primariamente construida para ellos, alumnos capaces y sin recursos. Siendo miembro del comité GIA de becas, ayer entré a visitarlos en su casa para hablar con la madre (en swahili) e intentar explicarle la propuesta de parte de la escuela.

Antes de entrar, pregunté a Mohamed: «¿Cómo se llama tu madre?» Y me respondió: «No lo sé». Esto en esta cultura es bastante frecuente, porque si el primer hijo/a de la madre se llama, por ejemplo, María, ella se pasaría a llamar «Mama María». Sin embargo, no deja de conmoverme que las madres africanas, piedras angulares en la vida de este continente, tan sacrificadas por sus hijos hasta darlo absolutamente todo, acaben por entregar hasta su propio nombre.

La chabola se encuentra en medio del polvo y la suciedad de Mabibo. En el interior, la miseria era omnipresente, tan grande como su dignidad. El techo estaba parcialmente hundido, y mirándolo yo me preguntaba qué pasaría en la siguiente estación de lluvias. Una mesa, un viejo sofá y la televisión -quizás el único que los conectaba al mundo exterior de Mabibo- era todo lo que podría parecerse a las casas a las que estamos acostumbrados. La salida exterior, de 4 metros cuadrados, era un estrecho lugar donde cocinar en el suelo, donde los más pequeños jugaban o se paseaban desnudos, o comían, donde todos pasaban y traspasaban atareados… Más adentro, unos 7 u 8 cubos de agua apilados, que tenían que ir a rellenar cada vez, proveían a las 3 familias emparentadas que vivían concentradas en aquella chabola. Cada familia «vivía» en una sola sala de unos 3×3 metros como mucho.

Me acercaron una silla de plástico y conversamos un rato con la madre. Ella ya conocía nuestra propuesta, Mohamed se la había explicado, pero era necesario un contacto más humano. Estaba muy agradecida, y quería invitarme a comer, pero di las gracias.

Hoy, que me he llegado de nuevo para compartir un poco más de inglés con Mohamed, me ha insistido para comer con ellos hasta que he entrado. Era la primera comida del día: té y un plato de arroz con verdura adornado con un algunos frijoles. Un solo plato compartido por toda la familia. Pero en aquellos puñados de arroz comprendí mucho mejor lo que Jesús hace en los Evangelios: comer con ellos es un signo de comunión que sella algo profundo. Para Jesús, recupera los excluidos, marcándolos con el Reino de Dios. Para nosotros también: un nuevo futuro se abre para el pequeño Mohamed. No soy el autor, sólo una sola pieza del rompecabezas para conectar dos mundos, la chabola y la escuela, y en estos instantes siento felicidad. Instrumento de un Dios que extrañamente está sentado a la mesa con nosotros en esta pequeña choza de Mabibo.

Es el vaso de agua más vacío, el que acabará recibiendo más agua fresca

Acabo este recuento de momentos especiales con una última mirada sobrecogedora: hoy, en la misa del domingo, un padre muy joven balanceaba en brazos a una niña muy pequeña que tenía síndrome de Down. La ternura que los unía no la sabría describir en frases, pero la escena venía coronada por una frase impactante que el hombre llevaba estampada en la camiseta: «Somos lo que repetidamente hacemos. La excelencia, por tanto, no es una acción, sino un hábito. (Aristóteles)». Ser niña, pobre, con síndrome de Down en un contexto como Mabibo podría ser una pesadilla, si no fuera por la caricia cotidiana, repetida, de un padre con principios tan tenaces.

Cuando uno no tiene nada, el amor es más auténtico. Es el vaso de agua más vacío, el que acabará recibiendo más agua fresca. Hoy domingo las palabras del profeta Isaías brillaban como el Sol en el beso de este padre: «¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido» (Is 49,15).»

Info SJ

 

FAVELA AMAZONAS: Un nuevo retrato de la selva

Un tercio de la población de las grandes y medianas ciudades de la Amazonía vive en territorios de narcotráfico y violación de derechos humanos. En las zonas periféricas de la selva tropical más grande del mundo, la calidad de vida es peor que en las periferias y las favelas de Rio de Janeiro y Sao Paulo. Esta es la primera entrega de FAVELA AMAZONAS.

El diario Estado encontró una nueva realidad en la Región Norte, donde hay mafias que desvían credenciales del Bolsa Familia y del seguro social, grupos que manipulan informes sobre vacunación y mortalidad infantil, mientras las milicias toman el lugar de los antiguos pistoleros. Ante el aumento del éxodo provocado por políticas públicas, la frontera y la selva pierden habitantes y los asesinatos de personas sin techo en las periferias superan los homicidios por disputas de tierra. En defensa de sus derechos, una nueva generación de líderes sociales desafía los poderes paralelos en los centros urbanos amazónicos.

La Selva se Urbaniza

Del machete Kayapó a la ametralladora robótica del grafiti.

Son tiempos de crimen, furia y odio extremos en la selva. En la Amazonía se revive la explosión de violencia urbana de las favelas, suburbios y periferias de Rio de Janeiro y Sao Paulo de los años 1980, la “década perdida”. Hoy 37,4% de la población de las 62 ciudades con más de 50.000 habitantes de la Región Norte vive en áreas ocupadas por el tráfico de drogas, en las cuales este reportaje tuvo que pedir autorización para entrar.

En la investigación hecha por Estado se compararon mapas de devastación ambiental, datos de alcaldías, informes sobre de seguridad pública de secretarías de estado y declaraciones de autoridades y activistas sociales. Hay una paradoja: justo en el momento en que la selva está más conectada gracias a la expansión del uso del celular y de internet, se aleja de la curva de mejoría en calidad de vida del Centro-Oeste, del Sudeste, del Sur y del Nordeste de Brasil.

La Amazonía, a partir de la cual se generaron discursos acalorados sobre una posible internacionalización de su territorio, hoy es una colcha de áreas en donde si el Estado brasilero no entra con sus agentes de seguridad, mucho menos con profesionales de la salud y la educación.

Contrario a lo que temían nacionalistas y militares, el territorio prohibido no fue cercado por gobiernos extranjeros, sino por pequeños poderes internos. Gracias a su dimensión, la selva resistió en buena medida y en muchas áreas sigue en pié. Sin embargo, las personas que viven en ella, están sin asistencia. En plena era de tecnología y redes sociales, los brasileros “al margen de la historia”, término usado por Euclides da Cunha durante la expedición a los Ríos Madeira y Javari a comienzos del siglo pasado, se encuentran hoy en periferias no menos aisladas. La pelea en la Amazonía por derechos que están garantizados hace décadas en otras partes del país, continúa.

La ausencia de una red de protección social fuerte de la sociedad civil y del poder público deja a las favelas amazónicas –conocidas como invasiones- aún más lejos de los sectores productivos y de los empleos, comparado con las ocupaciones urbanas de las regiones desarrolladas de Brasil. Las muertes por armas de fuego registradas en el Mapa de la Violencia 2015 no dejan lugar a duda: la Región Norte tuvo un aumento de 135,7% en homicidios de 2002 a 2012, periodo en el cual Rio y Sao Paulo, en el Sudeste, presentaban caídas superiores al 50%. Este estudio fue elaborado por el sociólogo Julio Jacobo Waiselfisz en conjunto con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y con datos del Ministerio de Salud.

El sistema de producción basado en las grandes obras de infraestructura, que dan empleos en masa pero temporales, y en las materias primas generadas por la minería, la soja y la ganadería, no garantizó una economía inclusiva. El mercado de trabajo no crece automáticamente alrededor de los proyectos. Por otro lado, los programas federales de distribución de renta por medio de transferencias directas aplicados en los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, que transformaron positivamente el sertão nordestino, no atienden a la compleja realidad amazónica.

En la inauguración de la Belén-Brasilia en 1960, carretera que conecta Anápolis y Marabá, el área amazónica de Brasil, que comprende los estados de Acre, Amapá, Amazonas, Roraima, Rondônia, Mato Grosso, Pará, Tocantins y parte de Maranhão, tenía un 35% de población urbana. Ese porcentaje aumentó a 44% en 1980, 58% en la década siguiente y 69% en el 2000. Hoy, con 24 millones de habitantes, casi un 80% de la población de esa área vive en las ciudades. La ascendencia constante de la curva muestra que la política para atender las demandas de energía y transporte de otros centros del país iniciada en el gobierno de Juscelino Kubitschek se mantuvo en el régimen militar y en la democracia y, con ella, el éxodo y la concentración de tierras.

El Brasil de la industria y del desarrollo que comenzó a ser implementado un poco antes por el presidente Getúlio Vargas, nunca convivió con la idea de la selva en pie. La excepción, por más extraño que parezca, ocurrió en el corto y escandaloso mandato de Fernando Collor (1990-1992), cuando fueron demarcadas las áreas indígenas más grandes del país.

Es importante aclarar que las historias aquí relatadas se encuentran en forma de números en los informes del Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (IBGE). Si bien la Amazonía brasilera es desde hace dos décadas más urbana que rural, los flagelos de sus ciudades suelen ser opacados por los problemas del “paraíso verde”desde que en 1989 la India Tuíra Kayapó acercó un machete al rostro del entonces presidente de la Electrobras, Jose Antonio Muniz Lopes, en una protesta contra una hidroeléctrica en el río Xingú. Bastante antes de que Gaby Amarantos, una cantante de los bares y de la sacristía de la Iglesia Católica de Jurunas, la quinta favela más grande de Brasil, saliera de Belén y tuviera éxito con Ex Mai Love y Xirley, hits de la música tecnobrega.

En la Amazonía, el avance de la urbanización también resultó en encuentros forzados entre diferentes culturas y tradiciones. Con un pasado reciente marcado por el exterminio de guerrilleros, sindicalistas rurales, líderes sin tierra y religiosos de las bases católicas de la izquierda, la región vive un nuevo momento de movilizaciones sociales. Se trata de una generación sin vínculos con entidades nacionales, que se articula en las redes sociales y orbita alrededor de la cultura en relación a la violencia y a las desigualdades. Grafiteros dibujan ametralladoras robot en los muros de las ciudades. Jóvenes líderes indígenas intentan sacar a la Fundación Nacional del Indio (Funai) del ostracismo. En la nueva selva, un lienzo de solidaridad, todavía frágil, se expresa por medio de batallas de rap, al ritmo del baile del “free step”, de la música de los soundsystems, de la actuación de los hackers del software libre y del trabajo de los documentalistas independientes. La región que dio nuevas formas a la cultura nacional, con los libros y los viajes de Euclides de Cunha, Mário de Andrade, Raul Bopp, y Dalcídio Jurandir, muestra en la actualidad un arte de resistencia.

La nueva generación de activistas sociales no goza de la atención que el exterior pone en la selva. En las últimas dos décadas, la Amazonía perdió el status de área de preocupación ambiental. La selva tropical enfrenta la competencia del deshielo, del efecto invernadero y de los cambios climáticos en el debate internacional. Esto ocurre inclusive la región siendo reserva el 20% del agua dulce de la Tierra. Viajar por la selva después del “boom” ambientalista de finales de los años 1980 y comienzos de los 1990, cuando el cacique Raoni subía a los escenarios con el cantante Sting y Jacques Cousteau sorprendía con sus aventuras en los ríos caudalosos, es encontrar un mundo de penurias conocidas por quienes viven en las metrópolis. Además, la región dejó de recibir recursos del área social de entidades y gobiernos europeos que, en medio de la crisis financiera internacional, concentran las inversiones en África, dejando el Brasil de las conquistas de la era de consolidación del real y del gobierno Lula en segundo plano.

Cómo fue realizado este reportaje

Los mapas de deforestación pueden revelar el poder del crimen en las ciudades. La recolección de datos sobre la influencia de los comandos del narcotráfico en la vida de los habitantes de la Región Norte empleó fuentes de satélites del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (Inpe) y del Imazon sobre quemas forestales, mapas de barrios, alcaldías, informes de criminalidad de secretarías estatales de seguridad pública y también declaraciones oficiales.

Se utilizaron registros de 39 municipios del estado de Pará, ocho de Amazonas, siete de Rondônia, tres de Tocantins, dos de Amapá, dos de Acre y uno de Roraima. Con la lista de las ciudades más habitadas, recurrimos a las alcaldías y al IBGE para obtener nombres de barrios e invasiones, tamaños de área y numero de habitantes. En Belén, por ejemplo, fueron analizados 70 barrios –del Guamá, con 94.000 personas al Maraú, de apenas cien habitantes-. Autoridades de seguridad pública, comandantes de policía, activistas sociales y habitantes, en los casos de las ciudades visitadas, fueron escuchados para hablar sobre la situación de cada área del barrio y de manchas urbanas de los municipios. En los casos de barrios con más de 15.000 personas, el peso dado a las declaraciones de gentes de seguridad fue mayor para estipular cuantos habitantes vivían en zonas de riesgo.

No es poco frecuente, especialmente en el área metropolitana de Belén, que milicias conformadas por grupos de policías o de ex policías que actúan por cuenta propia en seguridad a empresas y habitantes, en acciones de exterminio y en venta ilegal de armas y municiones, actúen en las áreas de tráfico. a veces ocurre que un hombre de milicia también es un traficante de drogas. En muchos barrios de la capital de Pará, no es posible definir si el territorio es de los traficantes o de los milicianos.

Ya que se utilizaron declaraciones orales, la investigación requirió determinar periodos de tiempos muy específicos para obtener un números más exactos. Las campañas de las fuerzas represivas del Estado pueden alterar el mapa de actuación de bandas y narcotraficantes en cualquier momento, así se hayan solidificado en las principales áreas históricamente dominadas por el crimen. Es el caso de la favela Jurunas, con 64.000 personas, donde la falta de planeación urbana y la miseria social aislaron a la población de los beneficios básicos que otorga el poder público. El periodo de tiempo contemplado en este reportaje fue el mes de mayo de este año. Las actualizaciones comenzaron cuando los registros empezaron a ser recogidos, a partir de agosto de 2014.

Sin el valor ni la rigidez de una investigación académica u oficial, este reportaje es apenas un análisis sugerido sobre lo que ocurre en Manaos, Belén, Ananindeua, Porto Velho, Macapá y Rio Branco, por citar las seis ciudades con más de 400.000 habitantes. En Marabá, que tiene 243.000 personas, se constató que el narcotráfico está presente en la vida del 43% de la población. El alcalde João Salame (PROS) hace un análisis “más conservador” y estima que un tercio de la ciudad estaría en esa situación; aunque después eleva el porcentaje al tener en cuenta la población que está en ocupaciones irregulares, áreas más propicias al crimen.

Leonencio Nossa (TEXTO) Y Dida Sampaio (IMÁGENES)

Fuente: Diario Estado

CPAL Social

 

La Política, la Teología y la Ética frente a la Pobreza

El escenario latinoamericano está marcado por el desempleo estructural como efecto de un sistema inhumano, el desequilibrio ecológico como consecuencia de la explotación incontrolada de recursos naturales, y la migración como método de salvación alternativo a la lucha político-sindical. De ese escenario emerge un nuevo actor político, con legitimidad desterritorializada, diciendo que la causa de la pobreza no es económica y que la solución está en la cultural.

Para sorpresa de los tiempos modernos ese actor es un pontífice cuya palabra es autorictas en moral política para cristianos y no cristianos -algo muy llamativo, sobre todo cuando además se pensaba que lo político padecía una crisis de representatividad. Sin embargo, desde el inicio, el cristianismo sostuvo que en el principio está la palabra, a pesar que desde mediados del siglo XIX se levanta una voz antagónica que pone el principio en la economía. Ese actor legítimo insiste en que el camino es la decisión política por el trabajo como garantía de la dignidad humana de todos, y convoca a promover a los pueblos desde una cultura de la muerte a una cultura de la vida.

Como pastor y profeta, Francisco denuncia las verdaderas causas de la pobreza. Su denuncia no es la práctica de la libertad negativa, propia del liberalismo antiguo y moderno, con sus orígenes en los éforos y los tribunos como poder de decir “no” a una voluntad soberana. Su denuncia es el ejercicio de la libertad como liberación, en el sentido de la vía negativa, denunciando las causas de la injusticia social estructural, las cuales se hallan enmascaradas bajo una falsa concepción de lo “natural”. Dicho de otro modo, el actual Papa latinoamericano no ejerce el poder de negación liberal como veto, sino el poder de negatividad frente a las condiciones de desigualdad facilitadas por procesos de deshumanización, trayendo como consecuencia para unos la riqueza, el reconocimiento y la vida, y para otros la pobreza, el desconocimiento y la muerte.

Francisco denuncia los efectos de la injusticia social que se resumen en dos; inequidad y consumo. Pero lo que parece molestar es que no se detenga en los detalles de esos efectos -tal como pretende marcarlo la agenda política actual-, sino que como verdadero soberano marca una nueva agenda desenmascarando las causas de una cultura que mata. Como si eso fuera poco, Francisco llama al exiliarse en el mundo, y no del mundo; llama a meterse en el mundo y tener olor a oveja. Su discurso no trata de una reingeniería deshumanizada, como pretenden los gobiernos retro-liberales que vienen a suceder a los populismos de la primera década del nuevo milenio, sino de la renuncia a la autonomía absoluta de los mercados y de los deseos individuales. Por el contrario, y para sorpresa de los que creyeron liquidada la teología como política, ésta reaparece, no para dar fundamento sacro a regímenes autoritarios, sino para cuestionar y desacralizar los fundamentos de un sistema inhumano; pero sin destruir la identidad local pero promoviendo al mismo tiempo nuevas síntesis culturales.

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Francisco llama a una militancia por lo humano, que en términos teológico se denomina “conversión”; llama a convertirse en pobres, y no a convertir a los pobres. Convertirse en pobre es convertirse en pueblo, tal y como lo propone la Teología del Pueblo, modalidad argentina de la teología de la Liberación. La paz como unidad, para Francisco, acontece como resultado del fin de la pobreza; y eso se logra denunciando los falsos intereses sociales que son los intereses particulares puestos como universales. La de Francisco es una paz como recuperación de una unidad perdida. Ver el principio como unidad, y no como diferencia, lo cambia todo en política. Para Francisco el principio es la unidad en la diferencia.

El Papa viaja entre el 2015 y el 2016 de un extremo a otro del continente americano, y de sus modelos democráticos –más liberales unos, más populares otros–. Como jefe de Estado, con autoridad moral transversal a las fronteras geopolíticas, se constituye en una amenaza cuando profetiza en su última encíclica que el mundo, y no solo el Reino de los Cielos, es también de los pobres. Sin pedido de disculpas, denuncia que la causa de la inequidad está en un sistema económico sin límites éticos, sostenido por una hegemonía cultural que convierte a los humanos en desechables. Esto hace que cierto sector de la derecha norteña lo acuse de marxista, que la izquierda europea relegada lo aclame, y que algunos en América Latina lo acusen de populista.

Como ejemplo de esa sospecha voy a comentar el argumento de Carlos Pagni, principal columnista del diario argentino La Nación, opositor postulativo del gobierno democrático nacional y popular de Néstor y Cristina Kirchner -país de origen del actual Papa-, quien sostuvo en una nota del día 13 de julio de 2015 que Bergoglio, al elegir nombrarse Francisco, marcó con ese gesto su pretensión de ir más allá de lo que hasta ahora fue la Doctrina Social de la Iglesia en su reivindicación de los pobres y excluidos. En mi opinión, esto no debería asombrar a nadie porque, desde los evangelios sinópticos hasta el Documento de Aparecida, la opción de la Iglesia de Cristo es por la parte del pueblo que son los pobres, es decir por el ochlos excluido, y no por el demos incluido.

El problema es que esa opción –según percibe Pagni- ahora en América Latina se presenta “enmarcada en categorías políticas y económicas afines al populismo”, y opina que el pontífice argentino -por no detenerse en los efectos propuestos por la agenda mediática hegemónica, claro está-, disimula las demandas insatisfechas por los gobiernos populares locales. A mi modo de ver, el desacuerdo entre la prensa crítica y el papa profeta está en saber qué se entiende por demandas insatisfechas, ya que para unos es la inseguridad, y para otros la pobreza como su causa directa. Según Pagni, se asiste en esta gira latinoamericana a “la versión más atrevida de la concepción socioeconómica del Papa”, lo cual puso en evidencia que “la «tercera posición» de Bergoglio suscribe al magisterio de la Iglesia, pero más “a su atracción por el peronismo” –dicho como si ese fuese el pecado, y no la pobreza que el papa denuncia -además de dar por supuesto, Pagni, que corrupción política y populismo son sinónimos.

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Por otro lado, según el politólogo boloñés Loris Zanatta, reconocido académico italiano especialista en la relación Iglesia-Estado de Argentina, en una nota de ese mismo periódico con fecha 10 de julio de 2015 sostiene que Francisco “causa un gran temblor político”, porque sus visitas son “pastorales”. Como Zanatta, muchos se deben estar preguntando por qué el papa no retoma la vieja discusión sobre la consustancialidad entre el Padre y el Hijo en lugar de ocuparse de la teología económica y de querer tener olor a oveja. El problema está en que esos críticos del discurso pontificio actual confunden religión y teología, y entienden por teología un discurso filosófico sobre cuestiones intratrinitarias, desconociendo a la teología como económica -es decir como discurso de Dios sobre su creación, y como práctica liberadora de los cristianos, en tanto y en cuanto colaboradores suyo y a la luz de los evangelios y la tradición de la Iglesia, en el camino histórico hacia la liberación.

Zanatta, como politólogo, considera que compete a la religión “ordenar” el campo de la política, pero desconoce -a conciencia- la especificidad de la teología en los fundamentos políticos de la cultura. Cuando el boloñés opina que “sus diatribas [refiriéndose al sucesor de Pedro] en contra de la economía de mercado son simplistas y no ayudan a combatir la pobreza, y que su forma de demonizar el dinero recuerda la que en un tiempo la Iglesia reservaba al sexo”, parece olvidar –aunque no ignorar- que poner en la economía sin límites morales la causa del conflicto social es algo de larga data y amplio espectro ideológico. Decir que el dinero es un fetiche que como significante vacío pretende ocupar el lugar del inefable Absoluto, y que los mercaderes son cosa non-santa, está en el Evangelio antes que en El Capital, y en la patrística y la monástica antes que en la Teología del Pueblo o el populismo peronista.

Estamos ante un Papa que ha optado por el pueblo pobre respetando las aspiraciones de cada cultura en particular, incluso sus elecciones democráticas. Entonces, cuando le critican no denunciar ciertos efectos particulares del sistema, muestran una práctica conocida de los medios hegemónicos, aquella mediante la cual, con sus preguntas, buscan inducir una respuesta, marcando así la agenda del debate político. Instalando como problema los efectos, los medios de comunicación ocultan su causa verdadera: la inequidad del sistema. El discurso profético del papa Francisco no debería asombrar a nadie porque, desde los evangelios sinópticos hasta el Documento de Aparecida, la opción preferencial de la Iglesia de Cristo es por la parte del pueblo conformada por los pobres. Por otro lado, si bien el discurso del Papa es pastoral y profético, no por eso deja de ser teológico, sobre todo porque no habla solo de los efectos de la injusticia, sino también de sus causas, poniendo los fundamentos de su crítica en el modelo trinitario y en el dogma de la encarnación, a partir de los cuales el ser humano es concebido como relacional y su cuerpo vale tanto como su alma.

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Muchos se preguntarán por qué el Papa no retoma la vieja discusión medieval sobre la consustancialidad entre el Padre y el Hijo en lugar de ocuparse de la teología económica –nombre con el que se denomina al discurso de Dios sobre su creación, y a la práctica liberadora de los cristianos como colaboradores en el camino histórico hacia la escatología–, y de querer tener olor a oveja. Lo hace. Todo su discurso pastoral y profético hace referencia a los principios de la teología dogmática como fundamento de su crítica y de su propuesta. El fin es el hombre como imagen de Dios, siempre; y es el hombre pobre en tanto y en cuanto deshumanizado.

Muchos críticos están dispuestos a aceptar el rol de la religión como “ordenadora” de lo social, pero parecen desconocer –a veces a conciencia– la especificidad de la teología como crítica de los fundamentos políticos subyacentes a la cultura puesta como necesaria, sacralizada. Leer los signos de los tiempos es hacer teología, más acá de la práctica religiosa. Es ver la teología como práctica histórica, como práctica cultural. Un teólogo que lee los signos de los tiempos para luego denunciar las causas de la injusticia y anunciar la vida buena para los hombres, es profeta y pastor. Las demandas por justicia son un signo de los tiempos que el profeta lee como texto para luego denunciar sus causas. Por esto mismo, “la profecía, a diferencia de la apocalíptica, resalta la continuidad entre el presente histórico y el futuro escatológico”.

A mi juicio, la elección de un Papa como Francisco es ya un signo de los tiempos, no solo por ser el primer latinoamericano, ni el primer jesuita, sino también por ser el profeta del pueblo en tiempos de crisis científica, política y cultural –y no digo económica, lo cual según Francisco es la consecuencia y no la causa–. Con esto quiero resaltar que, cuando la crisis se manifiesta en política como crisis de representación, en ciencia como crisis de verdad y en cultura como crisis de sentido, la Iglesia Católica –también una institución histórica que como tal padeció esa misma crisis, al punto de llevar al pontífice predecesor de Francisco a la decisión de la renuncia–, es al mismo tiempo la primera institución histórica que parece haber sabido leer esos signos de los tiempos a tiempo, eligiendo colegiadamente un nuevo pontífice capaz de ver esa crisis, juzgarla con categorías no impuestas por agendas hegemónicas que solo denuncian efectos o resultados, y actuar en ella desacralizando sus causas.

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El discurso profético y pastoral de Francisco también es percibido como locura por todos aquellos teóricos de la política que, desde la sola perspectiva de la relación Iglesia-Estado, ven en lo teológico una amenaza a lo político, pensando que todo intento de fundamentación teológica de lo político deviene necesariamente en totalitarismo, sin poder sospechar que la teología pueda tener una función colaboradora con procesos de liberación social, en el marco de los límites que marcan los principios de libertad e igualdad sobre los que se establecen las formas de gobierno actuales, dentro del Estado moderno, como Estado de derecho, pero interpretándolos de otro modo: igualdad como equivalencia, no como identidad, y libertad como misericordia, no como tolerancia.

Mientras tanto, el comentador radiofónico norteamericano Rush Limbaugh dice que el Papa Francisco es un marxista y la Iglesia católica es hipócrita cuando critica el capitalismo que la financia; el prestigioso filósofo italiano Gianni Vattimo habla en una conferencia en Buenos Aires de la “papinter” como nueva internacional socialista; y un autor se ve obligado a afirmar –casi con ironía– en una columna, que “El papa es cristiano!”.

CPAL Social SJ

 

33.218 firmas recogidas para pedir protección y acogida para los refugiados

Representantes de Cáritas, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz han entregado en la mañana del en la sede del Ministerio de Empleo y Seguridad Social las 33.218 firmas de apoyo registradas dentro de la campaña viral que, bajo el lema “Tenemos 72 horas para actuar”, se puso en marcha el pasado lunes 16 de Marzo por la tarde para pedir al Gobierno español protección y acogida en Europa a migrantes y refugiados, y manifestar su rechazo al principio de acuerdo entre la Unión Europea y Turquía que se debate entre hoy y mañana en la reunión del Consejo Europeo.

El éxito de esta campaña, que se suma a iniciativas similares lideradas en esa misma semana por otras entidades, demuestra la solidaridad de la sociedad española ante el drama de las personas migrantes y refugiadas, y la indignación ciudadana con la respuesta europea.

Cáritas, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz piden al Gobierno que lidere en el seno del Consejo Europeo ante el conjunto de los países miembros la postura española acordada en el Congreso y que ofrezca los recursos necesarios para implementarla, con medidas concretas dirigidas a:

– No cerrar las fronteras externas de la UE, a fin de garantizar acceso a las personas necesitadas de protección.

– Tramitar individualmente cada solicitud de asilo, sin discriminación por razón de nacionalidad, conforme a la normativa europea e internacional.

– Ofrecer mayor solidaridad con los países europeos a donde están llegando la mayoría de los refugiados, así como con los países limítrofes a los conflictos, que son los que albergan las cifras más elevadas de personas refugiadas.

– Habilitar vías de acceso legal y seguro a Europa, que es la mejor forma de luchar contra las mafias.

– Establecer un nuevo sistema de distribución de la población refugiada en Europa que sea justo para los Estados y para las personas refugiadas.

– Abordar las causas por las que tantas personas abandonan involuntariamente sus hogares por el miedo, la guerra o el hambre.

Estas cuatro entidades se mantendrán especialmente vigilantes para asegurar que las medidas que se adopten en el Consejo Europeo no traicionen el acuerdo alcanzado en el Congreso y se orienten, de manera efectiva, a impulsar unas políticas de migración y refugio inspiradas en la protección y la acogida. Confían que España contribuirá, a partir de ahora, a frenar la deriva causada por el cierre de fronteras y retrocesos de derechos en la que se encuentra inmersa Europa y contribuya activamente a proteger los derechos y la dignidad de las personas refugiadas y migrantes que llegan a nuestro continente

Cáritas, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz han agradecido públicamente a toda la base social de sus respectivas instituciones y al conjunto de la opinión pública su generosa implicación en la campaña de recogida de firmas.

InfoSJ

 

Venidos desde lejos

“La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo. La Iglesia « vive un deseo inagotable de brindar misericordia ».” 10 Bula Misericordiae Bultus

Este relato es breve a pedido de los protagonistas.

El año pasado en junio llega al país una familia de seis integrantes dos adultos y cuatro menores de origen sirio, escapando al horror de la guerra. Llegan a Argentina, y a Córdoba en particular, porque tienen algunos familiares lejanos venidos al país en 1910. Ellos los alojaron y le brindan contención afectiva y económica dentro de sus posibilidades.

En febrero cuando llega la hora de matricular a sus hijos en un colegio, se ponen en contacto con una madre de APaRS (Asociación de Padres Raggi y Sagrada) que consulta con el equipo directivo del Nivel Secundario para ver la posibilidad de que ingresen a nuestro colegio, ya que algunos familiares son antiguos alumnos. El equipo directivo aprueba la incorporación y se envía la trabajadora Social para que evalúe y sugiera si hace falta algún otro tipo de ayuda o contención.

Desde los primeros días de Marzo Gema en sexto año, Jihad en cuarto año y July en primer año forman parte del Nivel Secundario. Su hermano Jack de 3 años espera incorporarse el año próximo a una de nuestras salas de cuatro.

Sus padres Nicola y Rumia no hablan castellano y han puesto para sostener a su familia, una casa de comidas árabes. Sí pasan por Córdoba, se la recomendamos por experiencia personal.

Invitamos a rezar por esta familia que está sufriendo el desarraigo y también por los que quedaron en Siria.

 (La imagen es puramente ilustrativa, fue tomada de clarin.com y no corresponde a los niños mencionados en la nota)

Los derechos humanos no tienen fronteras

La sociedad civil pide justicia para las personas migrantes.

“Las fronteras cerradas matan”. “Derechos humanos para todos”. Así afirmaban las pancartas al inicio de la marcha que el 6 de febrero de 2016 se desarrolló desde la ciudad de Ceuta (enclave español en el continente africano) hasta la frontera con Marruecos, en la playa de Tarajal. Allí, hace dos años, 14 personas migrantes subsaharianas murieron ahogadas a pocos metros de la playa, una de ella terminó desaparecida y muchas otras resultaron heridas. Todo esto bajo los ojos y la responsabilidad de las fuerzas del orden españolas que estaban desplegadas en la playa en un amplio operativo antidisturbios.

Ese día unas 200 personas migrantes, acampadas en el lado marroquí, habían decido intentar una entrada colectiva al territorio español y algunas habían optado por cruzar a nado, frente a la imposibilidad de superar la valla. La Guardia Civil detectó el movimiento y activó el máximo nivel de alerta movilizando a varios grupos, incluido el antidisturbios, sin embargo no avisó a Salvamento Marítimo, ni a Cruz Roja, contraviniendo lo previsto en estos casos. Al acercarse por el mar las personas migrantes, la Guardia Civil utilizó botes de humo y disparó pelotas de goma hacia el agua (una práctica nunca realizada hasta ese entonces) generando pánico entre los migrantes y una situación de confusión y violencia que concluyó con fatal desenlace.

Las lesiones y las muertes ocurrieron bajo la supervisión directa de las fuerzas del orden, que hubieran tenido que actuar para prevenirlas. La utilización de materiales antidisturbios fue repetidamente negada por el Ministro de Interior español pero al final tuvo que ser admitida, mientras queda por esclarecer porqué no se activaron los mecanismos de socorro. La omisión de auxilio es más grave porque las personas ahogadas, por su país de origen o historia personal, hubiesen podido solicitar protección internacional, derecho fundamental que fue negado no sólo a ellas, sino a las personas heridas. Efectivamente, los heridos fueron devueltos al lado marroquí, en un procedimiento llamado “devolución en caliente”, es decir: una expulsión sumaria y colectiva, que ha sido condenado por el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa.

Estos hechos constituyen gravísimas violaciones de los DDHH y evidencian la “doble moral”, o la total ausencia de moral y legalidad, con la cual se tratan a las personas migrantes. El mero hecho de llegar a un país de forma irregular no puede ni debe justificar la negación de los derechos fundamentales y, en particular, del derecho a la protección internacional.

Esta tragedia tuvo gran impacto en la opinión pública. Varias organizaciones sociales se hicieron cargo de la causa penal para que se aclararan los hechos y las responsabilidades a fin de que nada parecido se repita en futuro. En octubre de 2015 el Juzgado de Ceuta ordenó el archivo provisional de la causa contra 16 miembros de la Guardia Civil. La impunidad parece haberse impuesto, por el momento.

Para recordar las víctimas, sus sueños y sus jóvenes vidas arrancadas, y para pedir justicia, el pasado sábado 6 de febrero se reunieron organizaciones y personas desde España y Marruecos, religiosas y laicas, cristianas y musulmanas, conjuntamente con las y los migrantes subsaharianos, unidos por el deseo de unas políticas migratorias respetuosas de los DDHH. Las personas migrantes habían preparado carteles y canciones para animar las actividades. El grupo no era muy numeroso, pero su variedad cultural y su vitalidad comprometida inspiraban ilusión. Caminar juntos fue ocasión de conversaciones que abrían nuevas perspectivas y hacían saborear el gusto de encontrarse sin prejuicios, sin las etiquetas “legal”-“Ilegal”, “extranjero”- “nacional”, “sin-papeles”- “con papeles”.

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Al final de la marcha, un comité de los migrantes agradeció a todos y todas por el apoyo, y por compartir una misma lucha. Fue asombroso ver cómo la experiencia de la exclusión está haciendo crecer la conciencia social de estos jóvenes migrantes y su compromiso por los derechos. Ojalá construyéramos sociedades donde su contribución ciudadana fuera tomada en cuenta para construir relaciones de equidad.

“No más víctimas de la inmigración clandestina” recitaba otra pancarta de la marcha. Lamentablemente habrá muchas más víctimas mientras se mantengan las políticas actuales que cierran de facto los canales legales de migración. Sin embargo, no hay muro que pueda detener la fuerza de la vida y el deseo de superación. “Barrer, barrer, barrer las heridas de mi pasado…” cantaban las personas migrantes, “… es la vida: una amiga divina, me regala alas y deseos”. Nos toca encontrar juntos los medios y las políticas para que en nuestro mundo quepan los deseos y los derechos de todos y todas.

CPALSocial

 

Migraciones, humanismo y civilización

Adolfo Nicolás, s.j.

El 14 de enero de 2016, la iglesia del Gesù en Roma acogió, en un conmovedor clima de oración y de escucha, los testimonios vitales de numerosos refugiados. Se vivió así, desde la solidaridad y la cercanía, la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. Reproducimos aquí la intervención improvisada del P. Adolfo Nicolás, Superior general de la Compañía de Jesús, durante su encuentro con los inmigrantes, refugiados y voluntarios del Centro Astalli, institución del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS).

«Sin duda, tendríamos que estar agradecidos a los migrantes que llegan a Italia y a Europa por un motivo: nos ayudan a descubrir el mundo. He vivido en Japón durante más de treinta años y he trabajado cuatro años en un centro para inmigrantes. La mayoría de ellos no disponía de papeles en regla, así que puedo hablar por experiencia propia. Y, precisamente desde la luz de lo que he vivido, lo confirmo: las migraciones son una verdadera fuente de beneficios para el país. Lo han sido siempre, por encima de las dificultades y las incomprensiones.

La comunicación entre las diversas civilizaciones se alcanza, de hecho, a través de los refugiados y de los migrantes; así es como se ha formado el mundo que conocemos. No ha sido solo el hecho de sumar una cultura a otra: se ha producido una verdadera transformación. Eso es lo que nos enseña la Historia. También las religiones: el cristianismo, el islam y el judaísmo se han difundido por el mundo gracias a los migrantes que abandonaron su país y se desplazaron de un sitio a otro.

Por eso les debemos estar agradecidos, porque nos han “dado” el mundo. Sin ellos estaríamos encerrados dentro de nuestra propia cultura, conviviendo con nuestros prejuicios y con nuestras limitaciones. Un país siempre corre el riesgo de encerrarse en horizontes muy estrechos, muy pequeños. Pero gracias a ellos, nuestro corazón puede abrirse y también nuestro propio país puede abrirse a dinámicas nuevas.

Conocer y ser conscientes de los problemas comunes y cotidianos, caer en la cuenta de nuestra interdependencia, nos une en la tarea de llegar a ser hombres y mujeres. Son los migrantes los que han levantado un país como Estados Unidos en el que se ha desarrollado la democracia. Esto no es fruto del azar, se debe a ese melting pot que se ha producido, un crisol de culturas y de personas que ha dado origen a un país así. Hay otros muchos casos en el mundo: Argentina, por ejemplo, y muchos otros.

Así pues, los migrantes podrían ayudarnos a abrir el corazón, a ser más grandes que nosotros mismos. Y eso es un don extraordinario. Por tanto, no son solo huéspedes, son gente que puede alentar la vida civil, ofrecer una aportación notable a la cultura y a sus profundos cambios. Precisamente gracias a ellos continúa enraizándose el humanismo. Tendríamos que ser conscientes de eso.

Un obispo japonés, comentado el versículo del Evangelio “yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), decía que la enseñanza de Jesús se puede aplicar también a otras religiones. Yo mismo, como Superior general de los jesuitas, tengo que viajar con frecuencia por el mundo y constato que este obispo tenía razón. Asia en particular muy bien podría considerarse como “el camino”. En Asia el empeño constante es buscar el camino, el “cómo”: cómo hacer yoga, cómo concentrarse, cómo meditar. El yoga, el zen, las religiones, el judo ─que suele traducirse como “el camino del débil”, porque se sirve de la fuerza del otro─ son todos considerados como caminos. Sin entrar en comparaciones, habría que considerar que Europa y los Estados Unidos andan preocupados especialmente por “la verdad”; mientras que América Latina y África están preocupados por “la vida”; los valores relacionados con la vida son muy importantes. Por ello tenemos necesidad de todos, porque todos tienen una sabiduría y una contribución que hacer a la humanidad.

Ha llegado el momento en que debemos pensar en la humanidad como un todo y no como un conjunto de diversos países, separados unos de otros por sus tradiciones, sus culturas y sus prejuicios. Tendríamos que pensar en una humanidad que necesita a Dios, que necesita un modo de profundidad que solo puede venir de la unión de todos. Así que tendríamos que estar agradecidos por esta contribución de los migrantes y refugiados a esa humanidad integral. Ellos nos hacen caer en la cuenta de que la humanidad no está formada solo por una parte, sino que se forma con la contribución de todos.

 Displaced people from the minority Yazidi sect, fleeing violence from forces loyal to the Islamic State in Sinjar town, walk towards the Syrian border, on the outskirts of Sinjar mountain, near the Syrian border town of Elierbeh of Al-Hasakah Governorate

Además, ellos son, al propio tiempo, la parte más débil y más fuerte de la humanidad. La más débil porque han experimentado el miedo, la violencia, la soledad y los prejuicios de los otros; todo esto forma parte de su experiencia, bien lo sabemos. Pero nos muestran también la parte más fuerte de la humanidad: nos hacen comprender cómo superar el miedo, con el coraje de afrontar los riesgos que no todos estaríamos dispuestos a afrontar. En sus esperanzas de futuro, han aprendido a no dejarse paralizar por las dificultades. Han sabido superar la soledad mediante la solidaridad, ayudando a los otros y han demostrado así que la humanidad es débil, pero puede ser fuerte. Nos han enseñado incluso que hay valores y realidades más profundas que las que habíamos perdido. Esto es habitual cuando se viven situaciones extremas.

Me acuerdo a este respecto de la experiencia de un hermano mío que vive en Estados Unidos. Mientras ardía una casa vecina, temió que el fuego llegase a su propia vivienda. Y me confesó que, mientras era presa del miedo, aprendió a distinguir lo que era importante de lo que no lo era. No corrió a poner a salvo el dinero, sino que agarró un fajo de fotografías que representaban sus raíces y su vida. En ese momento entendió que lo más importante es lo que guardaba dentro de sí mismo y no lo de fuera, ni siquera la propia casa. Todo eso lo experimentan también los refugiados: han visto el peligro de cara y lo han afrontado. Pensemos al menos por un momento: si no tuviésemos ya una casa, una familia, una lengua… si tuviésemos solo la vida y ésta incluso amenazada, ¿qué haríamos? ¿qué pensaríamos? ¿qué o a quiénes amaríamos?

Celebramos este año el Año de la Misericordia, un concepto central en muchas religiones. En el cristianismo, en el islam, en el judaísmo y en todas las grandes religiones, la misericordia es un concepto muy importante. Sin ella no se puede vivir y los migrantes y refugiados nos muestran precisamente uno de sus rostros. Cuando alguien lo tiene todo, puede ser misericordioso sin miedo, pero cuando una persona no tiene nada y, aún así, se muestra misericordioso con otra, está dando mucho más y el rostro de la misericordia se vuelve en este caso todavía más real.

De este modo, podríamos aprender de los migrantes y refugiados a ser misericordiosos con los otros. Aprendamos de ellos a ser humanos a pesar de todo. Aprendamos de ellos a tener como horizonte el mundo y no nuestra pequeña y estrecha cultura. Aprendamos de ellos a ser personas del mundo.

Eclesalia.net

 

Aprendizajes en el trabajo en redes

Roberto Jaramillo, S.J. Delegado del Apostolado Social de la CPAL nos presenta en forma concisa los aprendizajes que ha obsequiado el trabajo en redes, sus retos y posibilidades.

Cinco premisas fundamentales que dan marco a esta reflexión.

La Red no es lo que importa… lo que nos interesa es su utilidad/significado (“usefull meaning”: un sólo concepto, una sola realidad). Redes diferentes se usan para cazar diferentes presas, con diferentes medidas, con diferentes métodos.

Las Redes no son estructuras de gobierno, sino de dinamización y coordinación de esfuerzos en orden a ser más eficaces en nuestra acción con propósitos comunes.

Participar en una red no es condición “sine qua non” de un buen trabajo o proyecto. No todas las personas, grupos o instituciones pueden (capacidades) o tienen (deben) participar en redes

Toda Red es falible y por lo tanto necesita cuidado, atención, dedicación; toda Red es mortal, y por lo tanto nace, crece y muere como todo organismo vivo.

Para trabajar en Red es necesario operar un cambio de paradigma, una verdadera metanoia personal e institucional: hay que trabajar en red desde casa (vivir enredado – to be networked) – “lo nuestro tan importante como lo mío”.

Actitudes básicas.

Disposiciones humanas personales y grupales/institucionales sin las cuales es imposible constituir una red – y no pasará de ser más que buenas intenciones, declaraciones y esfuerzos inútiles.

“Empatía inteligente” (EE 22) re-conocer y alegrarse con lo que el otro tiene y hace, siempre con disposición de aprender (no sólo de enseñar o demostrar lo propio)

“Apertura cordial” significa no sólo oír, sino escuchar lo que el Otro tiene para decirme. Eso implica una buena dosis de realismo respecto de sí propio (personal e institucional) sabiendo que sólo se va adelante en común

“Paciencia proactiva” para encontrar, reconocer, entender y aceptar ritmos ajenos y propios

“Confianza» en los dinamizadores y, al mismo tiempo cuidado y responsabilidad mutua: co-laboración

Estrategias para la organización.

Independiente de la forma o del fin de la red, es indispensable tener un “equipo dinamizador” y dos tipos de servicio: uno encargado de asuntos técnicos (no sólo tecnológicos) y otro de asuntos ejecutivos. La red necesita indispensablemente de esos dos tipos de personas: quien cuide de ella y quien sepa usarla. Una red rota es tan inútil como una red que no se usa: permanece vacía, no conecta nada, no coge nada, no es más que una idea de red, no existe como tal.

Identidad y Misión claras son indispensables. La identidad de una RED (como todo proceso de identidad) es un proceso de construcción hecho entre fronteras con otras redes e instituciones, y los límites de la propia experiencia de estar “enredado”. De ahí que haya un balance entre la fuerza y la cohesión interior (propias fronteras) y la apertura a reconocer las carencias (límites) propios y ajenos. Acciones simbólicas comunes son fundamentales: “performances” en reuniones, programas, logos, símbolos, acciones comunes, etc. La identidad compartida favorece y es favorecida, al mismo tiempo, con el intercambio de experiencias de información, metodologías y aprendizajes.

Identidad clara y fuerte, por un lado, y por el otro MISIÓN/FUNCIÓN claras; las dos son indispensables para darle permanencia a cualquier red. Ya hemos afirmado que la RED no es lo que importa e interesa; lo que importa es su misión y lo que interesa es su utilidad. Hay quien privilegia lo primero: la misión compartida como fundamento y justificación de la red; sin embargo cuando se trata del trabajo “enredado” (en redes diversas) hay que ser más pragmáticos y lo que interesa primeramente es su utilidad. El elemento del sólo sentido de “misión compartida” puede justificar, pero no garantiza por sí sólo la continuidad y eficacia de un trabajo en redes.

No temer al trabajo en red, sino promover la participación en redes diversas (en su amplitud y su forma de trabajo): eso implica querer y aprender a trabajar en esquemas de “trabajo multiactor”, lejos de protagonismos personales o institucionales, aportando cada uno desde su perspectiva y sus capacidades lo mejor de su experiencia. Una red no es un club: debe estar interconectada, no ser auto-suficiente, debe ser curiosa, proactiva. Los hilos que la componen se extienden más allá de los nudos (alianzas) atados y deben permanecer abiertos para nuevas alianzas

Es muy importante saber y querer ir más allá de las estructuras tradicionales verticales sin desconocerlas ni negarlas en su virtudes y sus derechos (especialmente cuando son estructuras de gobierno) pero reconociendo y respetando, unos y otros –hablo de los miembros de las redes, igual que los miembros de las estructuras de gobierno – las dinámicas amplias que atraviesan la dinámica del “enredarse” y trabajar juntos.

Fundamental es estar respaldadas por entes más amplios, por instituciones sólidas y creíbles, y no sólo apoyarse en los miembros de la red (por importantes que sean). En ese sentido contar con la confianza y recibir la misión de las estructuras de gobierno de las que se depende (sean las que sean) es fundamental para el desarrollo y la sobrevivencia de una red.

Estrategias para la dinamización.

Respeto y promoción de la subsidiariedad: no se trata de un esquema vertical en que un inferior recibe funciones y éstas técnicamente se le respetan, sino en el sentido de que en una RED nadie hace lo que el otro puede y debe hacer, no sólo porque es su responsabilidad sino porque también es su derecho. El trabajo en red debe promover las responsabilidades compartidas y así el sentido de pertenencia. El afán de protagonismo -de personas o instituciones- envenena el caminar de las redes, tanto como el afán de producir resultados inmediatistas sin la co-laboración de todos los miembros de la red.

Unión (no unidad, sino UNIÓN) en la diversidad: las diferencias enriquecen. Un nudo no puede reemplazar a otro, ni una línea tomar el puesto de la línea del lado. Los nudos demasiado fuertes, aunque en algún momento puedan ayudar, pueden ofrecer dificultad; los nudos demasiado débiles también son problemáticos porque se rompen fácilmente. Todos deben estar atentos a todos haciendo su propia parte y permitiendo que los otros hagan la suya. Es así como las diferencias se van convirtiendo en tensiones (literalmente) creativas.

Una forma de resolver esos conflictos es desarrollar el “poli-ritmo”, es decir: conseguir responder a las necesidades y urgencias del presente en el corto plazo, al tiempo que se va invirtiendo de manera común en la visión y la misión a mediano y largo plazo.

La confianza de los encargados del gobierno (sea la estructura que sea) permite y promueve la articulación (el enredo) en red de los ejecutores. Ese crédito (que hay que ganar, pedir, dar) ofrece un ambiente donde la cooperación y el compromiso mutuo son reales.

Las cualidades de los líderes de una red tienen que ver con: la autoridad intelectual/técnica, la sabiduría práctica, la capacidad de diálogo y de negociación, las capacidades de animar y fortalecer compromisos y relaciones.

Nos “enredamos” para cooperar y transformar la realidad; eso requiere tres cosas: tiempo (inversión de horas, esfuerzos y paciencia histórica), capacidades (a adquirir, instalar y dejar fructificar) y recursos (no inmediatistas). Triple esfuerzo de cualquier participante en la red; tanto de las de las organizaciones que la componen, como de la red misma y de los organismos que apoyan y/o financian.

Dificultades

Dependencia (o afán de protagonismo) de personas que ocupan servicios de coordinación.

Movilidad excesiva de quienes participan en reuniones e instancias de decisión; dificulta la continuidad y el desarrollo de gestiones.

Falta de tiempo (dedicación explícita, encargado, tarea por cumplir), de financiamiento y de condiciones técnicas para ejecutar actividades conjuntas.

Insuficiente comunicación interna y externa, y ausencia de agenda común.

CPAL Social

10 claves para pensar la feminización de la pobreza

Por Gaby Jorquera

Uno de los factores que tradicionalmente se han asociado a la pobreza es el hecho de ser mujer. La pobreza afecta de manera distinta a hombres y mujeres, más extensamente (a mayor cantidad de mujeres que de hombres) y más intensamente. En las trayectorias vitales de hombres y mujeres se observan riesgos diferentes, que acaban perjudicando de manera más intensa a las mujeres, víctimas de las relaciones de desigualdad al interior del hogar.

1. Las estadísticas no reflejan adecuadamente la pobreza de las mujeres. El principal problema es la forma de cálculo de la pobreza, que se basa en la renta del hogar, y por tanto diluye la aportación diferencial de cada uno de los miembros, el llamado “efecto hogar”. Si una mujer vive en un hogar no pobre puede que, medida por sus propias rentas, sí lo sea.

2. ¿Y qué más da, si vive en un hogar no pobre? Como dice Amartya Sen, vivir en la pobreza significa carecer de libertad para elegir las opciones de desarrollo personal: estudiar y qué estudiar, trabajar o no, en qué trabajar, cuántas horas, etc. Las mujeres que dependen de la rentas de otros son menos libres para tomar decisiones sobre su vida.

3. Se está recuperando la tradicional brecha de género tanto en términos de desempleo como de pobreza. En los primeros años de la crisis, se había registrado una bajada relativa de la pobreza en mujeres, en buena medida por la evolución de las tasas de paro de ambos sexos. El empleo masculino sufrió proporcionalmente un descenso mayor que las tasas de empleo femeninas, esto generó una “igualdad a la baja”, reequilibrando la incidencia de pobreza en ambos sexos – no por la mejora de la situación de las mujeres, sino por el empeoramiento de la situación de los hombres-. A partir del año 2012, esta situación retoma el comportamiento inicial, y la tasa de desempleo y pobreza de las mujeres comienza a crecer a un ritmo mayor que la masculina.

4. A mayor nivel de formación, menor riesgo de pobreza. Quienes tienen estudios superiores tienen un riesgo de pobreza más bajo, y esto es un buena noticia, porque las mujeres de menos de 55 años están, hoy, más formadas los hombres, y esto quiere decir que en el futuro iremos viendo, muy probablemente, menores tasas de pobreza en las mujeres.

5. Pero es oro todo lo que reluce. La brecha salarial entre hombres y mujeres en España ronda el 17%, es decir, los hombres reciben un 17% más en general. ¿Qué es la brecha salarial? Pues que si analizamos el salario de hombres y mujeres a igual nivel educativo, igual experiencia, en el mismo sector, en la misma posición en la estructura, etc., un hombre gana, inexplicablemente, un 17% más.

6. Pero no sólo por las brechas ganan más salario los hombres. Mujeres y hombres tienden a trabajar en diferentes tipos de ocupaciones y suelen concentrarse en diferentes sectores de actividad. Por otro lado, dentro del mismo sector y/o de la misma empresa, las mujeres desempeñan ocupaciones más bajas y peor remuneración.

7. Las mujeres tienen una mayor presencia en el sector de servicios y cuidados, que se caracteriza por ser un tipo de empleo precario, con mayores tasas de temporalidad y parcialidad no deseada, con bajos salarios y un bajo nivel de protección en general.

8. El tiempo es dinero. Y las mujeres dedican más tiempo a actividades no remuneradas que los varones. Según se deduce de la Encuestas de Empleo del Tiempo, las mujeres dedican menos tiempo que los hombres a todas las categorías de actividades, con la única excepción de aquellas que tienen que ver con el cuidado del hogar y de la familia: una media de 4 horas y 7 minutos, mientras que los hombres destinan 1 hora y 54 minutos. Las mujeres disponen, por el contrario, de casi una hora menos de tiempo libre al día que los hombres.

9. El tiempo dedicado a labores de cuidado no sólo se observa durante el día, sino también a lo largo del ciclo vital. La proporción entre madres y padres de los permisos y prestaciones de maternidad de los que han sido beneficiarios no ha sufrido prácticamente variaciones desde 2006 a 2013: los percibidos por la madre son más del noventa y ocho por ciento en todos los años considerados y los percibidos por el padre no llegan al dos por ciento.

10. La mayor vulnerabilidad de las mujeres afecta a la sociedad en su conjunto. La pérdida de talento que genera la desigualdad en la que viven las mujeres no sólo disminuye las posibilidades de desarrollo de las propias mujeres, sino que priva a la sociedad del aporte que estas pudieran hacer si contaran con la plenitud de oportunidades con las que cuentan los varones. La pobreza femenina es un asunto que nos compete a todos. Y todas.

Fuente: EntreParéntesis