El Colegio San Ignacio apuesta por la Innovación Educativa

Este año, el Colegio San Ignacio (ex Monseñor Isasa) de Montevideo, Uruguay ha comenzado a aplicar una modalidad de enseñanza alternativa a la tradicional, que hace énfasis en el desarrollo de la creatividad, el trabajo en equipo y la proactividad del alumno en el proceso de aprendizaje.

Por Tomer Urwicz

Aún no ha sonado el timbre para ir al recreo y buena parte de los estudiantes del colegio San Ignacio están por los corredores charlando en grupitos, mirando el celular y tirados en el piso. Parece una escena propia de un centro de enseñanza que ha perdido el rumbo y ha cedido el control al libre albedrío de su alumnado. Pero la realidad es bastante distinta. Porque los adolescentes que miran el celular están haciendo cálculos de Física y Matemática, los que están desparramados en el suelo cortan cartón con altos niveles de precisión y los grupos trabajan construyendo pistas para que unas bolitas tomen velocidad y sirvan para estudiar los conceptos de fuerza, distancia y rozamiento.

En el Uruguay que discute cómo cambiar el ADN de la educación, el colegio San Ignacio Monseñor Isasa es uno de los centros que más ha revolucionado la propuesta: no hay deberes, no hay asignaturas y no hay un profesor dictando una clase magistral mientras los estudiantes se aburren en sus bancos.

«Cuando entras en una escuela que está cambiando lo notas al instante: se pasa de un alumno pasivo a uno que toma las riendas de su aprendizaje, se remanga y se pone a trabajar en base a las pistas que le dieron», cuenta Xavier Aragay, un consultor catalán especializado en transformación educativa.

Aragay está convencido de que «en el mundo hay una verdadera primavera pedagógica», y él es una especie de abeja que transporta el polen de las flores que prosperan en Europa para que florezca la innovación en los colegios católicos de Uruguay.

¿Por qué católicos? «La Iglesia ha estado comprometida siempre con la educación; el primer colegio en el territorio uruguayo (cuando aún no era Uruguay) fue obra de los jesuitas; y ha tenido presencia en lugares donde a la educación pública le ha costado llegar», explica Julio Fernández Techera, rector de la Universidad Católica y otro de los impulsores del cambio.

Pero hay otra razón, una que escapa a la religión: la ANEP está siendo más flexible con la pedagogía que impulsan los colegios privados. Puede que haya un riguroso seguimiento de las cuestiones administrativas, pero «no hay un rechazo a las experiencias innovadoras», reconoce Fernández Techera.

Y si bien en esta innovación entra una bolsa enorme de ejemplos —como el bachillerato a distancia del Elbio Fernández, la inteligencia emocional de la Integral o el método Singapur de la escuela 149—, el colegio San Ignacio es el que, sin perder el aval de Secundaria, ha dado el sacudón más notorio.

Adiós aburrimiento.

La grilla de horarios de los alumnos tiene los colores del semáforo. Dos mañanas se trabaja en proyectos del área social (amarillo), otras dos en ciencias (verde) y una sola en artística (rojo). Pero por más que los estudiantes saben qué área toca cada día y qué proyecto ejecutan durante cuatro o seis semanas, recién al llegar a clase se enteran de qué irá esa jornada lectiva.

Unos días antes de jurar la bandera, por ejemplo, los alumnos de primer año fueron presidentes de la República por un rato. O al menos crearon un discurso como si fueran Tabaré Vázquez de cara a una cadena de radio y televisión para el 19 de junio. El proyecto del área social buscaba aprender los pronombres y el uso de la segunda persona para Idioma Español; la revolución artiguista para Historia, la xenofobia y el multiculturalismo de Geografía… pero sin que exista la clase convencional de Historia o de Idioma Español.

Los profesores dedican dos horas, posterior al almuerzo, para la coordinación. Trabajan juntos mientras los estudiantes tienen clases de recuperación, Educación Física o Inglés, las únicas asignaturas que aún permanecen intactas en la grilla.

En esas reuniones de docentes, estos arman los grupos de a cuatro en los que se dividirán los estudiantes (la teoría dice que ese es el número ideal para el trabajo en equipo). Intentan que vayan rotando acorde cambian los proyectos, buscan que dos disléxicos no queden juntos o que el «sabelotodo» pueda ayudar al que viene rezagado.

«Los estudiantes se adaptan enseguida, el problema somos los adultos», reconoce el director general, Guillermo Lemos. «Primero tuvimos que convencernos los docentes, capacitarnos y luego entusiasmar a los padres».

Es que la mayoría de dudas que plantean los padres no son de los contenidos, sino sobre cuánto puede «brillar» su hijo cuando el trabajo es colectivo. «Mi hijo siempre fue un 12, ¿por qué tiene que trabajar por el resto en su grupo», le han llegado a decir a la directora académica Verónica Gallesio.

No obstante, el liceo aumentó su matrícula, en especial por hijos de profesionales que buscan un cambio. ¿Es el correcto?

Lemos reconoce que recién en unos años se sabrá si es la mejor opción. Pero las pruebas que Aragay impulsó en Cataluña revelan que este tipo de métodos baja el abandono e «incrementa en 20 puntos sobre 100 la creatividad y motivación».

El alumno está siempre en el centro

Hace 35 años Howard Gardner publicó su teoría de las inteligencias múltiples. Desde entonces algunos entienden que es tan inteligente quien logra la empatía como quien resuelve complejas ecuaciones. Ahí está la clave de los colegios que están innovando: los alumnos potencian habilidades, se complementan, divierten y no caen por el camino. El consultor Xavier Aragay recordó que «un reciente informe español demuestra que quienes acaban la secundaria tienen un 40% menos chance de quedarse sin empleo. Entonces, ¿cómo podemos permitir que más de la mitad de los estudiantes ni siquiera terminen el bachillerato?».

Constante evaluación y formación

El colegio San Ignacio tiene cerca de un 60% de profesores titulados, cifra similar al promedio de Secundaria pública. Los docentes, por tanto, salen con la misma formación y preparados para una estructura clásica. «Pero desean el cambio», cuenta Verónica Gallesio, directora académica de la institución. De ahí que sean permanentes las capacitaciones y la enseñanza del trabajo en equipo. Y a cada paso, profesores y alumnos tienen que autoevaluarse. Si el día comienza con el lanzamiento de una propuesta, termina con una «pausa ignaciana»: ¿qué aprendí hoy? En paralelo, llenan (al igual que los docentes) una checklist sobre cómo fue el trabajo en equipo.

Fuente: El País Uruguay

Comunicado de la Clínica Reina Fabiola acerca de la Media Sanción de la Despenalización del Aborto

Ante la media sanción establecida para una eventual despenalización legal del aborto en Argentina, el debate se traslada a la forma de su implementación. La eventual sanción de la ley tal como fue presentada ante el Congreso obligaría a todas las instituciones de la salud, independientemente de su ideario y convicciones confesionales, a poner a disposición de quienes así lo requieran, los procedimientos asociados a esta práctica.

La Clínica Universitaria ‘Reina Fabiola’, asociada a la Universidad Católica, junto con otras instituciones ha elaborado una declaración sobre la base del ‘convencimiento institucional y personal (de los profesionales que la dirigen) que nuestro deber es la defensa de los derechos del más débil de la sociedad’, reclamando el respeto de la ‘libertad de conciencia personal, que permita abstenerse de realizar prácticas que considere en contra de los principios individuales’. De la misma manera, el equipo directivo que coordina a los profesionales de la salud de la Clínica, sostienen ‘ideas y posiciones comunes que trae aparejado el respeto a la libertad de conciencia institucional.

Por ello, han expresado en un comunicado institucional la esperanza de que surja un nuevo análisis que contemple el ‘respeto de por la objeción de conciencia personal de todo el equipo de salud e institucional, que permita reforzar la esencia de nuestra formación, que consiste en respetar la vida, con especial énfasis en los más vulnerables’

Para ver el comunicado institucional

Deusto será la Capital de las Universidades Jesuitas de todo el Mundo

La Universidad de Deusto, en la ciudad de Bilbao, Portugal, acogerá, la Asamblea Mundial de Instituciones Jesuitas de Educación Superior. La misma será desde el 7 al 11 de Julio.

El encuentro que reunirá a los presidentes, rectores y máximos responsables de las más de doscientas universidades e instituciones jesuitas de educación superior de todo el mundo. Un total de 400 personas aproximadamente.

En esta ocasión, la Asamblea pretende reflexionar y profundizar sobre algunos de los principales retos y desafíos de las instituciones jesuitas y del mundo; entre ellos, el liderazgo cívico y político, la justicia ambiental y económica, la educación para los sectores más desfavorecidos, la paz y la reconciliación o el diálogo interreligioso.

Esta tercera asamblea mundial tiene como lema: Transforming Our World Together. De ella participaránLas más prestigiosas universidades jesuitas del mundo, entre otras, las que se encuentran Georgetown University, Santa Clara University, Loyola Chicago, San Francisco University, Pontificia Gregoriana (Italia), Javeriana Bogotá, Iteso (México), Universidad Católica de Córdoba (Argentina), Ateneo de Manila o Sofia de Tokio.

Las dos primeras se celebraron en Méjico (2010) y Melbourne (2015).

Constitución de la IAJU-Asociación Mundial de Universidades e Instituciones Jesuitas de Educación Superior

El Padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, S.J., en su primera visita al País Vasco, presidirá esta Asamblea que va a tener como acto singular la celebración, el 11 de julio en Loyola, de la fundación y constitución de la International Association of Jesuit Universities-Asociación Mundial de Universidades e Instituciones Jesuitas de Educación Superior. Esta asociación dotará a toda la red universitaria jesuita de naturaleza jurídica, estructura, estabilidad y será un nuevo impulso para las universidades en el mundo.

Algunos datos

  • La mayor red global de universidades, en 54 países
  • 210 instituciones
  • 800.000 estudiantes
  • 450.000 profesores/investigadores/empleados
  • 5.000.000 alumni

Fuente: Universidad de Deusto

Educate Magis: Curso de Ciudadanía Global

¿Cómo educar en compromiso con la Fe y la Justicia? Compartimos una propuesta virtual desarrollada en España.

San Ignacio de Loyola creía firmemente que nuestra fe debía traducirse en trabajar por la justicia. Él creía que no podía haber una verdadera expresión de fe en la que no hubiera preocupación por la justicia y la dignidad humana.

La justicia social está en el corazón de la Espiritualidad Ignaciana, y nos dice que, cuando las personas sufren adversidades y opresión, ese también es asunto nuestro. La justicia social también nos invita a abrir los ojos ante las necesidades que otros pueden estar sufriendo a causa de la forma en que estamos viviendo nuestras vidas, y a responder en consecuencia. Nos invita a ser fieles, confiables, compasivos y hacerle frente a las injusticias que vemos en el mundo que nos rodea.

En el mundo de hoy, donde las dinámicas de globalización permiten el flujo y la apertura de las economías, la información, de comunidades y otros elementos culturales, la naturaleza de las causas de las injusticias sociales toman un aire de transversalidad, que, por lo tanto, nos conduce a tener una mirada global para enfrentarlas.

¿Cómo podemos entonces entender mejor la Justicia Social y enseñarla a nuestros estudiantes?

Junto con otros miembros de la comunidad de Educate Magis en todo el mundo, desde FLACSI colaboramos en el desarrollo de un curso en línea gratuito sobre Ciudadanía Global, diseñado para entregar a educadores y líderes de nuestros colegios en el mundo, una introducción al tema de la Educación para la Ciudadanía Global. Este curso representa una herramienta para apoyar a los educadores como acompañantes de los estudiantes en el continente y el mundo, desde una perspectiva de corresponsabilidad hacia un mundo más humano.

El curso proporciona actividades y materiales para enseñar y acompañar a nuestros estudiantes en su transformación como Ciudadanos Globales a través de 5 módulos por medio de una serie de textos, videos, casos de estudio y reflexiones.

La Migración Forzada, como una de las principales expresiones de injusticia social en el mundo, es una de las temáticas del módulo de Justicia Social, en el que no sólo se expone un contexto general de la migración forzada, proporcionando historias y testimonios de personas que viven esta situación invitando a la reflexión, sino que también se presenta “Jóvenes por la Hospitalidad” como una propuesta concreta de sensibilización, formación y movilización de estudiantes, para transformar los nuevos caminos de quienes migran en unos más acogedores y con esperanza.

Para acceder, sólo es necesario ser miembro de la Comunidad Educate Magis. Compartimos el siguiente enlace que conduce a la explicación de cómo ser parte.

 Fuente: FLACSI

Reconocimiento de UNESCO a la UCC

El Observatorio Regional de Responsabilidad Social de América Latina y el Caribe (ORSALC) de UNESCO, otorgará a la Universidad Católica de Córdoba el reconocimiento Ojo de Plata 2018 por su trabajo en materia de Responsabilidad Social Universitaria.

Una vez por año y con el aval del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) se otorga esta distinción a las buenas prácticas y experiencias en Responsabilidad Social en la región.

Los temas capitales en los que se enmarca son: patrimonio, educación, gobernanza, equidad y medio ambiente. Además, el reconocimiento se basa en las características e indicadores sobre: buen gobierno; clima laboral; informes de gestión; voluntariado; medio ambiente y campus sostenible; aprendizaje servicio; investigación con vocación comunitaria; cultura juvenil; sector productivo y ética social; comités de ética; desarrollo local y regional; y rehumanización.

Después de un seguimiento y aplicación de indicadores, visitas técnicas y otros estudios referenciales comparados, se otorga al emprendimiento social que ha entendido la responsabilidad social territorial no como un bien de mercado sino como principio solidario de crecimiento equitativo de personas y comunidades.

La distinción se entregará en Ceremonia Solemne durante el Foro Regional América Latina y el Caribe Responsabilidad Social Territorial en la llamada Gala Blanca, un encuentro de reconocimiento fraterno y académico. Tendrá lugar en La Catedral Mayor en El Gobierno Autónomo descentralizado Municipal del Cantón Cuenca, República del Ecuador, el martes 23 de octubre 2018

Fuente: Universidad Nacional de Córdoba

Fe y Alegría: La Cultura del Trabajo

Un grupo de alumnas de la FP de Fe y Alegría, reflexionó sobre la importancia de aprender la «cultura del trabajo» como motor del desarrollo de la persona y construcción comunitaria de la sociedad que sirva a todos.

«El trabajo es oportunidad…»– nos decía Paola, mientras agregaba –«pensando en nuestro futuro y el de nuestros hijos»-.

Rocío sostenía que «es una responsabilidad que nos da la sociedad y que nos dignifica»-, mientras Marianela apuntaba: «trabajamos para ganar dinero y poder satisfacer nuestras necesidades y la de nuestros hijos, como la ropa y alimentos, salud y poder mandarlos a la escuela»-.

Así, todas fueron participando en este espacio significativo pensando en el mañana…-«trabajar es igual a valernos por nosotras mismas»-, concluía Beatriz, destacando también, esa igualdad de oportunidades y derechos que nuestra sociedad les debe a las mujeres.

Fuente: Fe y Alegría Argentina

Proyecto de la UCC distinguido por la ONU

Un proyecto iniciado por docentes de la facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) fue seleccionado por la Organización de las Naciones Unidas como una de las 29 prácticas inspiradoras respecto del hábitat en América Latina.

Mónica Minoldo, Daniela Gargantini, Laura Basso y Verónica Greppi, son docentes y egresadas de nuestra Facultad de Arquitectura. Forman parte de dos instituciones muy ligadas a nuestra Universidad y en las que se desarrollan importantes proyectos relativos al hábitat. Se trata del Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE) y de la Asociación de Vivienda Económica (AVE).

Junto a otros profesionales de estas organizaciones desarrollaron en un proyecto para poner en marcha un circuito productivo local para la construcción de viviendas y la generación de trabajo en torno a ello. Su iniciativa fue seleccionada como una de las 29 prácticas inspiradoras respecto al hábitat de América Latina por la ONU y otros organismos internacionales. Cabe destacar que este trabajo fue seleccionado entre otros 290 presentados de distintos países.

La convocatoria se realizó desde la Plataforma de Prácticas de Hábitat Urbano bajo el título La Vivienda en el Centro de la Nueva Agenda Urbana. La finalidad fue identificar, documentar, difundir e intercambiar proyectos que promuevan la vivienda y el hábitat adecuado como motor del desarrollo urbano sostenible en América Latina y el Caribe enmarcados en la Nueva Agenda Urbana.

El proyecto busca articular las necesidades de vivienda y trabajo a través de la creación y consolidación de un circuito productivo local que se materializó en la ciudad de Río Cuarto en donde se construyeron 53 casas nuevas. Fue impulsado por el Instituto Municipal de la Vivienda (IMV) de la Municipalidad de Río Cuarto, a partir de un proyecto DETEM financiado por el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT ), con el apoyo y la transferencia tecnológica de AVE-CEVE-CONICET.

Conversamos con Daniela Gargantini (DG) y Mónica Minoldo (MM), directora del proyecto:

¿Cuál es la problemática actual de la vivienda en América Latina y el Caribe?

La problemática habitacional y urbana en la región, ha ido complejizándose y un porcentaje importante de nuestra población tiene serias dificultades de acceso a la ciudad y a un hábitat digno. Los mayores obstáculos están dados en el acceso a la tierra urbana, a los servicios, y la vinculación estas cuestiones con la problemática del empleo y la disminución de los ingresos de los hogares. En Argentina ese porcentaje ha rondado históricamente el 30 por ciento de hogares que padecen mayoritariamente déficit habitacional y requieren no sólo nuevas viviendas sino básicamente políticas de mejoramiento y ampliación desde abordajes integrales y participativos.

¿A qué otras problemáticas apunta este proyecto y en qué etapa se encuentra?

MM– El proyecto apuntó fundamentalmente a dos problemáticas: la provisión de un hábitat digno y la generación de trabajo para sectores vulnerables. La situación actual del Circuito productivo de componentes constructivos no tradicionales de CEVE-CONICET, puesto en funcionamiento a través del proyecto generó:

  • Una planta productora equipada que genera puestos de trabajo.
  • Cooperativas locales de trabajo capacitadas en tecnologías innovadoras y producción seriada, bajando los costos de los componentes de vivienda y favoreciendo la construcción.
  • Fortalecimiento y mejora del funcionamiento de la estructura municipal en cuanto al trabajo asociativo e interdisciplinario. Esto generó la formación de un quipo técnico capacitado en metodologías de gestión local del hábitat y constructivas.
  • Producción, montaje y autoconstrucción de 53 viviendas nuevas.
  • Construcción multiactoral de una política local integral de hábitat y trabajo
  • Estos alcances y resultados ocasionaron el interés de otros organismos y municipios vecinos que han solicitado la transferencia del modelo de gestión desarrollado.

¿Qué tipo de acciones son necesarias para implementar un proyecto de estas características?

DG–El proyecto contempló la implementación de instancias de capacitación y formación, la generación de puestos de trabajo y la transferencia del proceso productivo (“know how”) de patentes CEVE-CONICET contribuyendo a mejorar la capacidad técnica y de gestión de emprendimientos productivos locales vinculados a la construcción.

Junto con ello, se propuso implementar una fábrica de componentes y sistemas constructivos no tradicionales, que favorezca la creación de puestos de trabajo para personas desocupadas y cooperativas vinculadas al hábitat, pertenecientes a los sectores de menores recursos.

De esta manera, junto a la resolución del problema habitacional se buscó fortalecer capacidades técnicas y organizativas de las cooperativas y grupos de trabajo incipientes, incorporando productos y procesos innovadores.

¿Qué significa para ustedes estar entre las 29 prácticas más inspiradoras?

DG– Las prácticas seleccionadas son aquellas reconocidas regionalmente como inspiradoras del concepto “Vivienda en el Centro de la Nueva Agenda Urbana” y recibieron una beca para participar de los debates, exhibición y publicación del III Foro Latinoamericano y del Caribe de Vivienda y Hábitat en la República Dominicana, junio 2018. Allí, frente a autoridades nacionales, regionales y expertos en un espacio dinámico y participativo en donde confluyan los sectores público, privado, social y académico, podremos intercambiar experiencias innovadoras y estratégicas que favorezcan el desarrollo de la vivienda adecuada y los asentamientos humanos sostenibles.

Además, los proyectos serán parte de la Plataforma Interactiva Digital de Prácticas del Hábitat Urbano: un espacio regional de intercambio para la gestión del conocimiento y de las mejores prácticas en vivienda y desarrollo urbano, promovida por una coalición de actores regionales del sector organizados bajo el Urban Housing Practitioners Hub (UHPH).

Fuente: Universidad Nacional de Córdoba

En la Selva Boliviana, Amor a la Música y un Legado Jesuita

En algunos países de América Latina, las misiones jesuíticas han marcado fuertemente la identidad cultural, marcando una impronta en muchos aspectos, entre ellos, las expresiones artísticas.

Por Nicholas Casey

La vieja partitura no era fácil de leer. Era una copia de una copia de una misa latina compuesta en el siglo XVIII por Domenico Zipoli que cruzó el Atlántico y la mayor parte de América del Sur, solo para quedar guardada en una caja durante tres siglos en una ruinosa iglesia selvática, donde la humedad ha hecho de las suyas.

Además están las termitas. Los insectos se comieron una buena parte de la misa, incluyendo los compases 22 y 23.

Aunque gran parte de la obra de Zipoli ha desaparecido en su nativa Europa, al este de Bolivia ha logrado sobrevivir  junto a su vasta tradición musical barroca, que resuena por las tierras bajas tropicales.

Aquí, cerca de la frontera entre Brasil y Paraguay, es posible encontrar clavecines y laúdes en los pueblos más pequeños. Los lauderos han construido violines con cedro local durante siglos.

Tesoros de manuscritos antiguos, redescubiertos recientemente en archivos parroquiales, han revivido a Zipoli y otros compositores del periodo, cuya música se toca en escuelas primarias y por la radio. “El barroco es nuestra tradición aquí”, dijo Juan Vaca, un archivista de Concepción, que pasaba las hojas a punto de desmoronarse de la misa de Zipoli con un par de guantes y una pequeña vara.

Esa música es uno de los legados de los misioneros jesuitas, quienes dejaron una cápsula del tiempo musical en Bolivia. En el siglo XVIII, partes de lo que ahora es Paraguay, el este de Bolivia y el sur de Brasil eran vastas selvas donde había pueblos nativos seminómadas y comerciantes de esclavos que los cazaban. Los imperios español y portugués rodeaban estas selvas.

Los jesuitas descendieron a la selva con la doble meta de convertir a las tribus indígenas y protegerlas de la esclavitud. Durante el proceso, formaron un Estado dentro del Estado, gobernado por los sacerdotes y los caciques locales.

Este oscuro rincón de la historia latinoamericana tuvo su breve aparición en los reflectores de Hollywood con el lanzamiento en 1986 de la película La misión, protagonizada por Robert De Niro.

“Se trataba de construir una sociedad diferente, una especie de utopía con educación, autosuficiencia y, por supuesto, música, que era la manera en que los jesuitas evangelizaban”, dijo el padre Piotr Nawrot, un sacerdote católico de Polonia que vive en Bolivia y participó en la recuperación de algunas de las partituras barrocas originales.

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En general, el historial de la Iglesia católica en la zona fue ambiguo. Aceptó sacar a muchos grupos indígenas de las misiones que habían construido para resolver una disputa territorial entre España y Portugal. Como se negaron a irse, algunos de los pueblos indígenas tuvieron que pelear en una guerra sangrienta y muchas de las iglesias cayeron en desgracia.

Sin embargo, entre los bolivianos de las tierras bajas, el legado de la música barroca sobrevivió, incluso siglos después de que las comunidades indígenas perdieron la tradición de leer música y comenzaron a aprenderse las piezas de oído.

Para comprender la fuerza con la que esa tradición permanece hoy en día, basta con observar lo que sucede en Urubichá, un pueblo campesino al noroeste de Concepción, al final de un camino de terracería que bordea un pantano y al que se llega solo después de cruzar diez puentes a través de la densa selva.

Este pueblo de ocho mil habitantes tiene una escuela de música con quinientos alumnos: casi todos los niños del lugar. A la hora del almuerzo, los niños caminan por la plaza del pueblo cargando estuches de instrumentos en la espalda. Hablan guarayo, el idioma nativo.

“Los guarayos viven con esta música en el alma”, dijo Leidy Campos, de 32 años, quien enseña música en el pueblo. “La gente aquí dice que nace con un violín en las manos”.

Cruzando un campo desde las aulas, Ideberto Armoye, un maestro de carpintería, estaba en un taller rodeado de violas y violines a medio hacer, que se fabrican con cedro y caoba locales. Son las únicas maderas que pueden soportar el calor tropical, según comentó.

Para demostrar su argumento, sacó un violín llegado recientemente de una fábrica china.

“A este instrumento puede pasarle cualquier cosa, mire esta gran cuarteadura”, dijo.

Pese a que muchas de las piezas de esa época se han transmitido de manera oral en las familias bolivianas, se pensaba que las orquestaciones y obras corales se habían perdido. Durante años permaneció como uno de los misterios de la época: aunque la música barroca había sido el puente entre los jesuitas y los bolivianos, nadie sabía exactamente cómo sonaba.

“Tuve que hacer un gran esfuerzo mental para imaginar cómo habría sido”, dijo Ennio Morricone, quien compuso la banda sonora de La misión años antes de que las partituras se descubrieran, usando una combinación de influencias europeas e indígenas.

En la década de los noventa, Nawrot llegó en busca de lo que podría haber quedado de la música escrita, lo que lo llevó a la zona de los moxos, mucho más al oeste. Les preguntó a los ancianos del pueblo sobre manuscritos de aquellos tiempos pero, según contó, ellos tenían preguntas que hacerle a él.

“Me cuestionaron durante tres horas sobre mi fe y mi religión”, recuerda Nawrot. “Los papeles se cambiaron por completo”.

Finalmente, los líderes moxos le revelaron algo que lo dejó atónito. Miles de páginas de manuscritos, incluyendo desde música de óperas barrocas hasta conciertos para un solo instrumento, algunos de los cuales se habían copiado apenas en 2005, habían sobrevivido.

Los copistas incluso firmaron algunas de las partituras con la leyenda “Maestro capilla”, un título de la época del barroco usado por compositores como Johann Sebastian Bach.

“El manuscrito nunca se perdió, solo no sabíamos que existía”, dijo el sacerdote.

Durante gran parte de la década de los noventa, Nawrot trabajó con Vaca, el archivista de Concepción, para reunir otra colección de partituras que se habían encontrado en la década de los setenta, incluyendo los manuscritos de Zipoli que se habían comido las termitas.

El cuerpo de la obra, que incluye tanto copias de piezas conocidas como otras desconocidas y escritas en Bolivia, ahora se conoce en los círculos de música clásica como Barroco Misional.

Esta música cuenta con admiradores más allá de las tierras bajas bolivianas. Uno de ellos es Ashley Solomon, profesor del Royal College of Music de Londres, quien viajó a la ciudad de Santa Cruz el pasado abril para dirigir un festival de música barroca celebrado cada dos años en las antiguas misiones jesuitas.

“Tomaron esta música y la hicieron suya; es más alegre, más optimista, dijo Solomon. “Su música eleva el espíritu en lugar de ser una autoflagelación, que es lo que se observa en mucha de la música clásica occidental de la misma época”.

Además, las piezas son más cortas, dijo Solomon, y están escritas en incrementos pequeños que capturan más fácilmente la atención, que ahora tiende a distraerse más que antes.

Una noche reciente, no mucho después de la puesta de sol, César Cara, el director académico de la escuela de música de Urubichá, condujo a su orquesta de estudiantes en un ensayo de la “Sonata XVIII”, una partitura de un compositor anónimo que la escribió en algún lugar de los cerros circundantes en el siglo XVIII.

Un gran insecto se arrastró por el suelo mientras el coro esperaba su turno. Una de las sopranos lo aplastó con el pie y lo pateó hacia los violines.

“Queremos que la gente nos aplauda por nuestro nivel”, dijo Cara, y señaló que sus alumnos tocaron hace poco con un grupo visitante de la Escuela Juilliard en uno de los conciertos del festival.

Solomon, el músico británico, dijo que hay mucho talento en Bolivia y que los habitantes del pueblo tienen una conexión con la música que es inusual en Europa, donde la música clásica tiende a vivir separada de la cultura popular.

Solomon recordó que hace años dio un concierto en San Javier, al oeste de Concepción, donde hay una misión jesuita de gran extensión cuya fachada de madera da a la plaza principal.

Cuando su grupo, Florilegium, comenzó a tocar un concierto para flauta del siglo XVIII, “Pastoreta Ychepe Flauta”, quedó sorprendido al escuchar a miembros de la audiencia, gente del pueblo que conocía la pieza, tarareándola también.

“Podríamos tocar ‘Las cuatro estaciones’ de Vivaldi en Londres y nadie la seguiría”, dijo Solomon. “Pero en Bolivia la gente se apropió de la música, y así llegó a la esencia de aquello de lo que se trata”.

Una versión anterior de este artículo identificaba a la obra de Zipoli como Misión Barroca; el nombre correcto es Barroco Misional.

Fuente: New York Times

 

Educar para la Reconciliación y la Justicia

Una selección de textos para profundizar en la Educación para la Reconciliación y la Justicia.

Las instituciones educativas de la Compañía de Jesús responden a la misión de “reconciliación y justicia” (CG 36: Decreto nº 1), con propuestas pedagógicas que afirman la formación de hombres y mujeres para los demás, responsables de sí mismos y del mundo que les rodea, conscientes, compasivos, competentes y comprometidos en la construcción de una sociedad fraterna y justa. Este es el ideal de la educación jesuita, sello de la educación de calidad que se aspira y reto permanente para la búsqueda innovadora.

¿Se educa, se puede educar y Educar para la Reconciliación y la Justicia cómo educar para la reconciliación y la justicia en las obras de la Compañía? El debate lo inició el P. Pedro Arrupe en 1973, cuando en el X Congreso Europeo de las Asociaciones de Antiguos Alumnos formula la célebre pregunta: “¿Los hemos educado para la justicia? Y responde: “creo…con toda humildad que no”, y pasó a explicar la idea de justicia a la luz del Evangelio y de los signos de los tiempos, para luego exponer sus consideraciones sobre el tipo de persona que sirve a ese ideal: el hombre para los demás.

Esta línea de pensamiento sobre el deber ser de la educación en los colegios de la Compañía la prosiguen los sucesivos Padres Generales en diversos escritos.

También los Padres Generales se han referido específicamente a la educación universitaria.

El Centro de Pedagogía Ignaciana ha hecho una selección de textos que pueden ayudar a profundizar en la cuestión de la educación en la Fe y la Justicia en las Instituciones de la Compañía. Compartimos aquí esa selección:

Fuente: Centro Virtual de Pedagogía Ignaciana

 

Doctorado Honoris Causa a Jesuita que se ha dedicado a estudiar la Cultura Guaraní

El P. Bartomeu Melià SJ, jesuita español que ha dedicado su vida a estudiar la cultura guaraní y el contacto de esta con las misiones jesuíticas, ha sido investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Pontificia Comillas (España).

Bartomeu Melià, es un jesuita, antropólogo y lingüista reconocido por sus estudios sobre los indígenas de Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia y se ha convertido en uno de los máximos expertos mundiales en cultura guaraní. El Pa’i Melià al hacer uso de palabra mencionó “No se puede convivir con un pueblo sin hablar su lengua, sin danzar y cantar con ellos”.

¿Quién es Bartomeu Melià?

Nació en 1932 en Porreras, Islas Baleares (España). Fue enviado al Paraguay en 1954, donde inició sus estudios de la lengua y de la cultura guaraní con el padre Antonio Guash. En 1969, obtuvo un doctorado en la Universidad de Estrasburgo con la tesis: “La creación de un lenguaje cristiano en las misiones de los guaraníes en el Paraguay”. Fue discípulo y colaborador de León Cadogan (1899-1973).

Colaboró como profesor de etnología y de cultura guaraní en la Universidad Católica de Asunción. Fue presidente del Centro de Estudios Antropológicos de esa misma universidad. Estuvo como Director de las revistas Suplemento Antropológico y de Estudios Paraguayos, hasta 1976. Ese mismo año fue expulsado del país por Stroessner por repudiar públicamente la masacre del pueblo Ache-Guayaki.

Estuvo en el Brasil desde 1977 donde alternó investigaciones científicas entre los indígenas Enawene-nawé de Mato Grosso do Sul y después con los Kai-ngang, de Rio Grande do Sul. Regresó a Paraguay con la caída del régimen en 1989.

Sus trabajos se centran en los guaraníes; con investigaciones en etnohistoria y en etnolingüística. Participa activamente de diversos programas de educación intercultural bilingüe, tanto en Paraguay como en Bolivia, Brasil y Argentina.

El pa’i Melià recibió el Premio Bartolomé de las Casas, vigésima edición: por su entrega a las causas de los pueblos indígenas de Paraguay, Brasil, Argentina y de Bolivia, así como por su defensa de la lengua guaraní. Es Miembro de la Comisión Nacional de Bilingüismo de Paraguay. Además es Miembro de la Academia Paraguaya de la Lengua Española.

Ha recibido la Condecoración “Orden Nacional al Mérito Comuneros”, por la Cámara de Diputados de Paraguay por su defensa a pueblos Guaraníes de Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay y por la Defensa del idioma Guaraní.

Recibió el título de Doctor Honoris Causa, por la Universidad Católica de Asunción, en reconocimiento a su prodigiosa labor como lingüista y su compromiso con el pueblo indígena y campesino. Hoy se le suma a su curriculum el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Pontificia Comillas-España.

Fuente: Jesuitas Paraguay